Con motivo del mes del niño y del idioma, en la revista Hechos&Crónicas publicamos algunos cuentos escritos por estudiantes del Nuevo Gimnasio Cristiano, participantes en un concurso de oratoria. Una linda manera en que los niños comparten las buenas nuevas de Jesús, con pertinencia y autoridad.
Había una vez un dinosaurio muy curioso llamado Rexy, que vivía en la era cretácica. Rexy era diferente a los otros dinosaurios: le encantaba la ciencia y siempre estaba buscando inventar cosas.
Un día, sus amigos Chompi, Maso y Trini le dijeron que habían oído rumores sobre un gran meteorito que iba a caer del cielo y destruir su mundo. Rexy se asustó, pero no dejó que el miedo lo paralizara. Decidió hacer lo que mejor sabía: usar su inteligencia. Así que construyó una máquina del tiempo.
Con esta máquina podré viajar al futuro y encontrar una solución para salvar a mis amigos, pensó Rexy. Sin perder tiempo, entró en la máquina, apretó un gran botón rojo, y de repente, ¡viajó en el tiempo hasta el año 2024! Pero al llegar, se encontró en un lugar desconocido, nada menos que mi casa.
Yo, Nathan, estaba jugando cuando Rexy apareció de repente en medio de mi sala. ¡Imagínate mi sorpresa al ver a un dinosaurio en mi casa!
-Hola, Nathan, me dijo Rexy con una voz algo preocupada. Necesito tu ayuda. Un meteorito está a punto de acabar con mi mundo. No sé qué hacer para salvar a mis amigos Chompi, Maso y Trini.
¿Puedes ayudarme?
Me quedé pensando un momento. -No sé cómo detener un meteorito, Rexy, le respondí.
Pero sí puedo ayudarte a encontrar algo aún más importante: la salvación.
¿Te gustaría conocer a alguien que sepa mucho sobre eso?
Los ojos de Rexy se iluminaron. ¡Por supuesto! He viajado hasta aquí buscando una solución. ¿Quién es esa persona tan sabia?
Te voy a presentar a mi mejor amigo, le dije.
«Él se llama Jesús, y lo mejor de todo es que su historia está en un libro muy especial: la Biblia.»
Rexy parecía emocionado y curioso. ¿La Biblia? Nunca había oído de un libro así.
¿Qué tiene de especial?
Bueno, en la Biblia hay muchas historias de personas que enfrentaron grandes desafíos y lo lograron gracias a su fe en Dios, le expliqué. Por ejemplo, está la historia de David, un joven pastor que, aunque era pequeño y débil, derrotó a un gigante llamado Goliat porque confió en Dios. O la historia de Abraham, que fue muy valiente porque creyó en las promesas de Dios, aunque todo parecía imposible.
Rexy me miraba con ojos asombrados. ¡Eso suena increíble! En mi mundo solo hay historias de dinosaurios corriendo carreras o tratando de escapar de desastres cósmicos. Pero estas historias… parecen mucho más importantes.
Así es, dije. La Biblia también nos cuenta la historia más importante de todas: la de Jesús de Nazaret. Él vino al mundo para mostrarnos el amor de Dios y cómo tener vida eterna. Jesús nos enseña que, aunque haya dificultades o miedos, siempre podemos tener esperanza si confiamos en Él.
¿Jesús es tan valiente como David? ¿O tan fiel como Abraham? preguntó Rexy con curiosidad. Jesús es aún más grande que ellos. Él es el Hijo de Dios y vino a salvarnos a todos, no solo de cosas como un meteorito, sino de algo más importante: del miedo, de la tristeza y del pecado. Si confías en Él, siempre estarás seguro, sin importar lo que pase.
Rexy se quedó pensando por un momento…
-Nathan, creo que este viaje en el tiempo ha sido más importante de lo que imaginaba. No solo he encontrado respuestas sobre el meteorito ¡he encontrado algo mucho mejor!
Sonriendo, le dije: Me alegra que lo veas así, Rexy. Ahora, ¿Qué te parece si vamos a comprar una Biblia y de paso comemos una hamburguesa en Rocafé?
Me parece genial dijo Rexy emocionado. Y así, fuimos juntos a descubrir más sobre las increíbles historias de la Biblia, y de cómo la fe en Dios nos puede salvar, no solo de meteoritos, sino de todo lo que enfrentamos en la vida. Fin.

