Con motivo del mes del niño y del idioma, en la revista Hechos&Crónicas publicamos algunos cuentos escritos por estudiantes del Nuevo Gimnasio Cristiano, participantes en un concurso de oratoria. Una linda manera en que los niños comparten las buenas nuevas de Jesús, con pertinencia y autoridad.
Había tres girasoles: uno amoroso, otro era envidioso y otro vanidoso. Los girasoles se burlaban y molestaban a las demás plantas. Por tal motivo el girasol vanidoso y envidioso se burlaban de él, le quitaban los pétalos, le halaban las hojas, le corrían la tierra, le hacían de todo.
¿Pero por qué el girasol amoroso no se defendía? ¿Por qué no devolvía mal por mal? A lo que el girasol respondió: “porque el amor no se comporta con rudeza, no se enoja fácilmente, no guarda rencor, todo lo perdona. Yo sé que si sigo siendo amable puedo cambiar su corazón”.
Pasó el tiempo y ellos aún se burlaban de él, aun así, su amor no se extinguía. Hasta que un día llegó una avalancha llena de mentiras, odio, ira, rencor y preocupaciones. Que los iba a aplastar a los tres. De repente se activó un escudo lleno de amor, paciencia, gozo y fe.
Él notó que todo el amor que había sembrado lo cosecharía y a pesar de todo lo que le habían hecho, decidió ayudar a los girasoles vanidoso y envidioso, demostrándoles que todo lo que siembras malo o bueno en tu vida se devuelve.
