Tentaciones de un líder

por Revista Hechos&Crónicas
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El liderazgo puede ser de gran bendición o todo lo contrario para un grupo, comunidad o iglesia. Sin embargo, el papel que desempeña un líder debe estar examinado por muchos factores tanto externos como internos, muchos de los cuales pueden llevar a líder a cometer errores que puedan costarle demasiado.

El pastor Esteban Fernández explica “El liderazgo en una compañía, en un grupo pequeño, en una comunidad con metas en común, en el hogar como jefe de familia, o en cualquier lugar donde una persona se destaque como tal, siempre circunda en tres características: el líder está llamado a ser un modelo, un ministro y un mentor. Modelo porque los seguidores lo ven. Ministro porque aquellos a quienes guía son personas que sienten. Mentor porque lo escuchan”.

Es por esto, que el líder debe estar atento frente a cualquier situación, decisiones, personas y fenómenos porque un mal paso puede costarle mucho y hasta su propio liderazgo. En la actualidad, vemos como grandes líderes se han desviado de su propósito porque han caído en la tentación que llega con la posición, el poder y los privilegios.

Todo eso les sucedió para servir de ejemplo y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos. Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer. 1 Corintios 10:11-13.

En este sentido, el pastor Rick Warren señala en su libro Liderazgo con propósito: “Solo hace falta recorrer los titulares de las noticias para ver lo destructoras que pueden ser las tentaciones asociadas con el liderazgo. Los conflictos de intereses y el mal uso den los privilegios les han causado problemas a muchas personas a lo largo de toda la historia, Lord Acton dijo en una ocasión: el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe de manera absoluta”.

La Biblia enseña sobre algunos aspectos en los que un líder debe cuidarse, veamos:

El ego y la posición de poder

La posición de líder puede llevar a que el ego crezca de forma soterrada y podría traer consecuencias nefastas al hacer mal uso de esta posición. El hecho de que sea líder no significa que sea superior a las personas que lidera o que es más grande que el propósito del liderazgo.

Romanos 12:3 advierte: Por la gracia que se me ha dado, digo a todos ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.

Cuando no hay esa moderación en el líder, los aplausos y el poder del liderazgo pueden nublar la vista y hacer perder la misión y propósito del liderazgo.

El caso del rey Saúl enseña mucho sobre lo que no debe hacer un líder. El ego de ser el primer rey de Israel y de ser el escogido por Dios, llevó a Saúl a creerse superior a Dios y a apartarse por completo de Él. El rey se dejó llevar por sus pasiones y emociones e intentó hacer las funciones destinadas exclusivamente para los profetas e incluso trató de asesinar a David en más de dos ocasiones. Por no cuidar su corazón y espíritu del ego, el reinado de Saúl terminó sin la bendición de Dios y con el rey muerto.

1 Samuel 15: 23 relata las palabras del profeta a Saúl: La rebeldía es tan grave como la adivinación, y la arrogancia, como el pecado de la idolatría. Y como tú has rechazado la Palabra del Señor, Él te ha rechazado como rey.

Abuso del poder

Ser líder no significa ser un dictador. Una constante en el libro de los Jueces, es que cada líder del pueblo de Israel cuando abandonaba al Señor iniciaba una serie de abusos de poder que los llevaba al fracaso. El rey Acab de Israel y su esposa Jezabel abusaron y oprimieron al pueblo en pro de su beneficio y su reinado no solo terminó de la peor manera sino que fue uno de los peores para el pueblo de Israel.

“Hay una gran diferencia entre ser jefe y ser líder. Aquellas personas habían sido colocadas en puestos de liderazgo, pero después habían hecho mal uso de su puesto y abusado de su poder. A nadie le gusta trabajar para un líder dominante; una persona cuyas palabras favoritas son: “¡Hágalo porque yo le digo que la haga!”. Los tiranos exigen sin nunca explicar. El liderazgo no es un señorío”, explica Rick Warren en su libro.

La Biblia es concluyente en este sentido, en Efesios 6:9 dice: Y ustedes, amos, correspondan a esta actitud de sus esclavos, dejando de amenazarlos. Recuerden que tanto ellos como ustedes tienen un mismo Amo[a] en el cielo y que con él no hay favoritismos.

No examinarse ni delegar

Examinarse cada día, pensar muy bien las decisiones, evaluar el testimonio, estar en constante alimentación espiritual, así como tener claras las prioridades y el saber delegar, puede ayudar mucho en el cuidado del liderazgo.

Varios de los errores dentro de liderazgo ocurren porque el líder no es autocrítico, cree que puede con todo, no descansa y nunca delega.  El caso de Moisés se aproxima a esto. En el camino a la tierra prometida, Moisés tuvo varias crisis derivadas de la falta de saber delegar funciones y esto le trajo consecuencias sobre su vida y el pueblo.

Éxodo 18:21 -23 cuenta que el suegro de Moisés le advirtió sobre lo que sufría el pueblo al esperar que él solucionara todos los problemas: Elige tú mismo entre el pueblo hombres capaces y temerosos de Dios, que amen la verdad y aborrezcan las ganancias mal habidas, y nómbralos como oficiales sobre mil, cien, cincuenta y diez personas. Serán ellos los que sirvan como jueces de tiempo completo, atendiendo los casos sencillos, y los casos difíciles te los traerán a ti. Eso te aligerará la carga, porque te ayudarán a llevarla. Si pones esto en práctica y Dios así te lo ordena, podrás aguantar; el pueblo, por su parte, se irá a casa satisfecho.

Moisés fue sabio al escuchar a su suegro, fue crítico con el mismo, buscó la guía del Señor y delegó. Al examinarse y darse cuenta de que no podía con todo, este hombre de Dios no solo aligeró su carga de trabajo sino que también le dio un alivio al pueblo en medio de su travesía por el desierto.

Más allá de lo que se pueda creer, el líder no es perfecto y es quien más debe examinarse en su diario vivir. Su posición, misión y su testimonio le exigen estar atento a todo lo hace, dice y vive.

Por: David Bernal – david.bernal@revistahyc.com

Foto: Freepik (Foto usda bajo licencia Creative Commons). 

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