Dinks: Parejas sin hijos

por María Isabel Jaramillo
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Ayer estábamos disfrutando de una cena al aire libre con amigos. Cuatro parejas de las cuales solo nosotros tenemos hijos. Podrán imaginarse que a duras penas me senté a disfrutar de mi bebida. A duras penas pude seguir el hilo de la conversación, a duras penas pude disfrutar de una velada entre amigos. Eso es lo que suele pasar cuando tienes un niño de año y medio y una de tres, que solamente quieren caminar, explorar y no para aunque lo que verdaderamente te apetezca es estar sentada charlando. Entre todo este ajetreo, una de las chicas soltó la perla de la noche: “los hijos no dan la felicidad solo es cuestión de verte, ya no eres la que eras”. Y me hizo pensar mucho…

Está claro que no soy la que era. Mis caderas, las estrías, las ojeras son claros testigos del paso del tiempo y de mis maternidades. ¿Y eso que significa? ¿Qué ahora soy una versión “inferior” o “superior”? No quise preguntar más, pues la “dulce” velada terminó de golpe cuando mi hija tiró el refresco de naranja en mi falda blanca dejándome una “mancha feliz”.

Menos mal que sólo me manché yo, pero las caras largas de horror de las tres mujeres al verme manchada, cansada y diciendo “no pasa nada” era para que Picasso pintara un cuadro cubista. Recogimos el chupete, los juguetes, las pinturas, metimos al niño al cochecito después de que pataleara pues él quería caminar más y nos despedimos entre lloros mientras la niña se robaba la última aceituna del cuenco limpiándose las manos en el otro lado de mi falda blanca.

Tres parejas de amigos con trabajos exitosos. Tres parejas de amigos que disfrutarán de un viaje de verano en conjunto y se marchan a Bali a disfrutar del sol, el silencio, las noches de pasión. Tres parejas de amigos que no quieren tener hijos aunque pudieran pues para ellos los hijos no dan la felicidad, todo lo contrario, la quitan”, testimonio extractado del portal Babycenter.com

Tomando como guía la decreciente tasa de fertilidad mundial, el aumento en número de parejas que se suman a la tendencia Dinks (Dual income, no kids) e incluso a la cantidad de hombres y mujeres que sin tomar la decisión expresa, anteponen su desarrollo profesional por encima del deseo de ser padres, podría considerarse que los hijos no traen la felicidad.

De acuerdo con la investigación Enduring Love? Couple Relationships in the 21st Century, desarrollada por Jacqui Gabb y Janet Fink, (científicas de la Universidad Abierta del Reino Unido), en la que se entrevistaron a más de 5.400 personas entre 18 y 65 años de diferentes orientaciones sexuales y estado civil, para evaluar cuáles son los factores que determinan la felicidad de las parejas en el siglo XX, los hijos contribuyen a acelerar el desgaste de las relaciones de pareja y limitan la sensación de realización personal y profesional.

En un reporte publicado por la Universidad de Princeton y la Universidad de Stony Brook en la revista Proceedings of the National Academy of Science, fueron halladas “muy pocas diferencias” entre la satisfacción que sienten respecto a su vida quienes tienen hijos y quienes no pero descubrieron que hay una diferencia entre quienes tienen hijos y quienes no: los padres tienden a experimentar más altibajos. “Tienen altas más altas. Tienen más felicidad en su vida, pero también tienen más estrés y sentimientos negativos. No puede determinarse que tener hijos sea mejor que no tenerlos”, señaló Arthur Stone, coautor del trabajo.

La tasa de fertilidad (número de hijos que una mujer puede tener durante los años en que puede embarazarse, tomados, convencionalmente, entre los 15 y los 49), en Colombia es 2.32 hijos por mujer,  que apenas sirve para reemplazar a los padres. En Europa, la tasa de fertilidad hoy es de 1,4. Se considera que si una cultura cae a 1,3 ya no se recupera, desaparece. Cada vez hay menos parejas con deseos de ser padres y aunque se presume que el planeta está sobre poblado, si la tasa de fertilidad sigue disminuyendo, cada vez tendremos un mundo más viejo.

Paradójicamente, en el estudio de la Universidad Abierta del Reino Unido, las madres encuestadas tuvieron el puntaje más alto de felicidad mientras que las que no tienen hijos registraron los más bajos. Esto puede significar que, a pesar de que la maternidad es una gran fuente de felicidad en el matrimonio, la crianza pone una carga en la relación que las parejas deben tener en cuenta.

La psicóloga Diana Hernández lo resume: “No está bien creer que los hijos darán la satisfacción al matrimonio o serán la realización personal de los padres. Los hijos son personas que nos acompañan y complementan en la vida. Tampoco está bien vivir a través de ellos y obligarlos a cumplir nuestros sueños. Se trata de personas diferentes, seres humanos imperfectos que pueden defraudarnos, pero que son un regalo de Dios para alegrar nuestras vidas”.

A esto, la doctora Hernández agrega: “la clave en que los padres puedan sentirse más o menos felices está en la crianza. Criar seres humanos no es fácil, es un gran reto que supone logros y fracasos, tristezas y alegrías. Sin embargo, como todo reto trae la satisfacción del esfuerzo, el amor insuperable que se siente por un hijo se traduce en la felicidad de verlo realizado o en la tristeza de verlo caer”. Ya lo dice Proverbios 15:20: El hijo sabio alegra a su padre.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com 

Foto: Freepik (Foto usada bajo licencia Creative Commons) 

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