Cuida tu corazón

Por Revista Hechos&Crónicas

El corazón es el órgano funcional más importante del ser humano, es una máquina que trabaja las 24 horas del día, los siete días a la semana sin parar. Tener un corazón sano no solo te permitirá disfrutar de una larga vida, sino también tener una relación sana contigo mismo, con los demás y con Dios.

Tu corazón late alrededor de 100.000 veces al día y bombardea sangre entre 60 y 100 veces por minuto durante toda tu vida sin pausa. Este músculo actúa como un motor para transportar oxígeno y nutrientes a nuestras células, así como sustancias que nos proporcionan energía. Conocer su función nos recuerda por qué es esencial cuidarlo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Mundial del Corazón (WHF, por sus siglas en inglés), cada 29 de septiembre conmemoran el Día Mundial del Corazón, haciendo un llamado a que adoptemos hábitos de vida saludables para prevenir enfermedades cardiacas, pues cada año mueren por esta causa 17.9 millones de personas y se estima que la cifra ascenderá a 23 millones en el año 2030.

¿Qué puedo hacer para cuidar mi corazón?

El cuidado de este órgano vital empieza desde la niñez con la lactancia y continúa con una alimentación saludable y actividad física por el resto de la vida. Los buenos hábitos para tener un corazón sano pueden ser adquiridos con el tiempo y práctica. El cardiólogo Juan Camilo Pedreros, doctor de la Clínica Shaio, comparte siete acciones y hábitos saludables para preservar la salud cardiovascular:

– Evitar el sedentarismo mediante la actividad física. La recomendación es realizar en promedio 150 minutos a la semana de una actividad física. Deporte, ejercicio, o solo caminar: el corazón lo agradece.

– Monitorear la presión arterial para controlar factores de riesgo como la hipertensión arterial, la diabetes y la frecuencia cardíaca. La presión arterial es un signo clave de la salud del corazón.

– Evitar el consumo de alcohol. Según la OMS, el consumo de alcohol se ha relacionado con más de 200 enfermedades y lesiones, incluidas las enfermedades cardiovasculares.

– Tener una alimentación balanceada y lo más natural posible con consumo de frutas, verduras, carbohidratos, proteína animal y vegetal, evitando alimentos con alto contenido de sal, azúcar y grasas. Acude a un nutricionista.

– Mantener el peso adecuado, según el índice de masa corporal, mediante el ejercicio y una buena alimentación. Cada kilo menos le da un respiro al corazón.

– No fumar, y en caso de tener este hábito, hacer todo lo posible para dejarlo. Fumar aumenta el riesgo de enfermedades. Dejar de fumar aumenta tu expectativa de vida.

– Preservar su salud mental y reducir los niveles de estrés.

Enfermedades cardiovasculares

La principal causa de enfermedad y muerte en el mundo, y muchas veces aparecen sin sintomatología. Según la OMS, hay factores de riesgo que aparecen desde la infancia temprana como la obesidad y el sobrepeso que predisponen a una enfermedad cardiovascular. Otros factores de riesgo descritas por la Fundación Cardioinfantil son:

– Presión arterial alta hipertensión.

– Diabetes Mellitus / Tipo 1 y 2.

– Estilo de vida sedentario.

– Tabaquismo

– Estrés constante y ansiedad.

– Alto colesterol y triglicéridos.

– Dieta alta en grasas y harinas.

Limpia tu corazón espiritual

Así como hay factores de riesgo y enfermedades que pueden afectar al corazón físico, hay otras cosas que pueden perjudicar el corazón espiritual. La pérdida de un ser querido, el odio, el cansancio físico y espiritual, la crítica, la envidia, la ansiedad y la depresión son algunas cosas que pueden endurecer el corazón. Es por eso que cuidar el corazón también implica cuidar de nuestros pensamientos, deseos, voluntad y decisiones que determinarán quiénes somos, porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Proverbios 23:7a.

El pastor Darío también explica cómo la Biblia dedica ciertos conceptos sobre el corazón:

“La Biblia no llama corazón al simple músculo que bombea la sangre a todo el cuerpo, sino al ser esencial del hombre”, escribió el pastor Darío Silva-Silva en su libro Las Puertas Eternas. “El recinto más íntimo no es, por cierto, la alcoba, sino el corazón. Esa «morada interior», que dijera Teresa de Jesús; esa katalima mou, como el texto griego la llama algunas veces, es el verdadero cuarto privado a donde Jesús anhela que te retires a hablar con el Padre en oración”.

Samuel declara que David será coronado como rey por ser un hombre conforme al corazón de Dios. El salmista advierte que los necios niegan a Dios en su corazón.

Salomón aconseja a su hijo que guarde puro el corazón. El mismo autor advierte que el corazón alegre da salud al cuerpo y el corazón acongojado seca los huesos. ¿No es eso lo que llaman somatización?

Ezequiel describe el trasplante que el Espíritu Santo realiza en el hombre caído que se arrepiente, al cambiarle el corazón de piedra en un corazón de carne.

Jesús vino a sanar a los quebrantados de corazón. Nos invita a ser mansos y humildes de corazón, como Él es.

Moisés encarece a los israelitas que busquen al Señor con todo su corazón.

El diluvio sobrevino porque el corazón de los cainitas solo abrigaba designios malvados.

Más allá de las apariencias, Dios se fija en el corazón del hombre. ¿Ya examinaste el estado de tu corazón? Recuerda que cuidarlo es una responsabilidad a lo largo de la vida que nos garantiza una mejor salud física y espiritual.

Foto: Freepik 

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