La comunicación sostiene el amor

Por Revista Hechos&Crónicas

Saber comunicarse en el matrimonio es vital para que la relación sea cada vez más sólida. Cuando esto se pierde, la vida en pareja puede ser insoportable, por eso Hechos&Crónicas trae una serie de claves que ayudan a mejorar la comunicación entre esposos.

Caso de la vida real: Esa noche teníamos invitados a comer en casa, así que me esforcé preparando todo para que fuera especial. En la mañana, antes de salir a trabajar, adelanté un poco de la cena y dejé organizada la casa, pero cuando mis hijos llegaron, revolvieron la sala. Yo revoloteaba entre arreglar a los niños y preparar la comida, pero mi esposo llegó, entró a la cocina para ayudarme con un par de cosas y luego se fue a arreglar, aunque yo creía que iba a ayudar con el desorden de la sala.

Cuando timbraron para avisar que habían llegado, yo estaba furiosa. No podía creer que mi esposo, sabiendo que la sala estaba desordenada, no había hecho nada. Cuando le hice el reclamo, simplemente me dijo… “¿Por qué no me dijiste? Yo no tenía problema en hacerlo”.

Así como el caso que acabamos de leer, abundan las historias en el matrimonio. Muchas veces, caemos en el error de pensar que el otro sabe lo que queremos, cuando en realidad  no tiene por qué adivinarlo. Y aunque en el caso anterior podríamos pensar que el arreglo de la casa es responsabilidad de ambos, el hecho de verbalizar lo que esperamos del otro, puede ayudar enormemente a reducir los problemas de pareja.

Un reciente estudio de la marca de productos para el hogar, Procter&Gamble, asegura que muchos problemas matrimoniales se deben a las fallas en la comunicación y la baja capacidad de verbalizar las necesidades de cada uno. Por ejemplo, asegura que tres de cada cuatro mujeres sufre carga mental, aunque un 40% de ellas desconoce el concepto y el 45% nunca ha hablado de con nadie de este asunto, frente a uno de cada cuatro hombres.

La comunicación es la clave del éxito

No existe una relación humana más íntima que la de esposos, pues esta es una relación en la que se comparte absolutamente todo. Los sueños, los pensamientos, el amor, el cuerpo, el dinero, todo. Pero la intimidad de la pareja se construye a través de la comunicación.

Precisamente para averiguar cuáles son los secretos de los matrimonios exitosos (y los errores de las relaciones que fracasan), un grupo de investigadores de The Open University entrevistó a 4.494 británicos de entre 18 y 65 años y analizó a fondo el comportamiento de 50 parejas (la mitad de ellas con niños). Las conclusiones fueron presentadas en el libro The Secrets of Enduring Love: How to Make Relationships Last (Vermilion), en el Reino Unido.

Aunque muchos pensaban que una de las principales respuestas sería el sexo, la realidad es que ni siquiera aparecía entre las 10 más comunes. Por el contrario, las más frecuentes fueron el agradecimiento y la buena comunicación.

“La necesidad de tener una buena comunicación fue identificada como algo importante por todos los participantes. Las conversaciones fueron valoradas como una forma de mantenerse en contacto y aliviar el estrés y la tensión cotidiana. Los participantes mostraron decepción cuando no se compartían las experiencias cotidianas y las discusiones (sobre todo las que versaban sobre asuntos financieros) fueron señaladas como el peor aspecto de una relación”, afirman Meg John Baker y Jacqui Gabbi, autoras del proyecto.

Es claro que para que un matrimonio funcione, ambos deben estar de acuerdo. Amós 3:3-4 dice: ¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo? ¿Ruge el león en la espesura sin tener presa alguna? ¿Gruñe el leoncillo en su guarida sin haber atrapado nada?

Cuando existe una mala comunicación en el matrimonio, la relación se vuelve insoportable y es imposible avanzar juntos. Sin embargo, muchos creen que mejorar la comunicación se basa simplemente en hablar, en discutir o en expresarse la mutua crítica, lo que termina por empeorar la situación.

No podemos olvidar que, como esposos, no somos llamados a criticar o cambiar al otro, sino a ser instrumentos de Dios para la sanidad y restauración constante de nuestro cónyuge, pero claramente no es a nuestro modo, sino como Dios nos mueva a hacerlo.

¿Cómo mejorar la comunicación?

Lo primero es actuar siempre con amabilidad, comprendiendo que Dios está haciendo su obra de manera personal y el proceso que cada uno vive es diferente.  La amabilidad suaviza los momentos tensionantes. La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego. Proverbios 15:1.

No podemos asumir que el otro siempre entiende lo que yo quiero o espero, por eso la claridad se vuelve fundamental. Si queremos que el otro nos comprenda, debemos ser claros en explicar (en amor) nuestros sentimientos, expectativas y necesidades. Aquí entra a jugar un papel fundamental la honestidad, pues entre los cónyuges jamás debe haber máscaras ni hipocresía. Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. 1 Juan 3:18.

Cada uno vive un proceso de vida diferente, por eso, es clave tener empatía con el proceso del otro, pues ambos fallamos y cometemos errores constantemente, pero somos perdonados por la gracia de Dios. Muchas veces, aunque seamos esposos, no conocemos las inseguridades o el dolor que cada uno tiene en su interior, por eso vuelve a tomar importancia entender nuestro papel en la sanidad del otro y poder ser los brazos extendidos del amor de Dios, no sus críticos más implacables.

Necesitamos tener respeto por las creencias, ideas y vivencias de nuestro cónyuge. Si no las compartimos o son contrarias a la Palabra de Dios, es Él el encargado de convencer. Nosotros podemos hablar, compartir y expresar, pero nunca imponer o atropellar. Dios nos puso en este mundo para generar acuerdos, con mayor intensidad en nuestro propio matrimonio. Por eso es fundamental saber escuchar y hacerlo para entender y no para defenderse. Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse. Santiago 1:19.

Por último, es clave compartir juntos. El amor, las tareas del hogar, los valores, los sueños y el humor. Hacer cosas juntos que puedan aliviar las tensiones, jugar, divertirse y reírse, puede hacer la diferencia, pues cuando la tensión se libera, es más fácil comunicarse y renovar ese amor que Dios ha puesto en cada corazón. No podemos olvidar que el matrimonio fue hecho para disfrutar y también como una manera más de glorificarlo a Él.

Foto: Depositphotos 

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