Mente embolatada, corazón duro

Por Revista Hechos&Crónicas

Hay momentos en la vida que no es fácil asimilar con claridad situaciones o eventos que se salen de lo cotidiano. La mente está aturdida y no puede analizar correctamente lo que está sucediendo. A pesar del esfuerzo que se haga, cuesta trabajo concentrarse y se limita la capacidad para razonar.

Exclamaciones como: “Tengo la mente embotada”, “no puedo pensar”, “no puedo ver con claridad”, se escuchan frecuentemente. La expresión “embotar” se asocia comúnmente con la dificultad de concentración y análisis de la realidad. La RAE la define como: enervar, hacer menos activo y eficaz algo.

Según el Diccionario Enciclopédico de la Biblia y Teología, endurecer significa: de poros, piel gruesa. Se traduce como “embotó” del entendimiento. La palabra específica que usa la NVI es “embotar” que en otras versiones traduce: ofuscar, volver torpes, hacer pesados, aturdir, nublar, endurecer.

La capacidad de razonar En el relato bíblico de Marcos 8:15-18, el Señor Jesús, al escuchar lo que comentaban sus discípulos entre sí en la barca, y al ver su falta de entendimiento, los exhorta con una serie de preguntas: -¿Por qué están hablando de que no tienen pan? ¿Todavía no ven ni entienden? ¿Tienen la mente embotada? ¿Es que tienen ojos, pero no ven, y oídos, pero no oyen? ¿Acaso no recuerdan?

Ellos habían sido testigos de dos milagros extraordinarios: primero, cinco mil personas alimentadas con cinco panes, y segundo, cuatro mil con siete. Sin embargo, ellos no parecían haber entendido la grandeza de lo que acababan de presenciar, los pensamientos del Señor entran en desacuerdo con los de sus discípulos. En el libro Victoria sobre la oscuridad, Neil T. Anderson, fundador de Ministerios Libertad en Cristo, en este punto, explica que “la fe en Dios es el camino para vivir y el razonamiento filosófico humanista es el camino de los hombres, pero a menudo se encuentran en conflictos. Tener fe en Dios no es irracional, y no sugiero que ignores tu responsabilidad de pensar. Por el contrario, Dios nos pide que pensemos y tomemos decisiones consientes, Dios es un Dios racional y hace su obra por medio de nuestra capacidad de razonar. El problema es que nuestra capacidad de razonar es limitada y dada a la racionalización”.

Cambio de la mentalidad

La Biblia habla específicamente de tres cosas que se deben practicar para cambiar de mentalidad y desarrollar pensamientos claros sin embotamiento:

  1. Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Colosenses 3: 1-2. Los creyentes están llamados a transformarse en su mente con la experiencia diaria de buscar las cosas de arriba.
  2. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Romanos 12:2. Aquí la trasformación se trata de un proceso no de un solo acto.
  3. Por eso, dispónganse para actuar con inteligencia, tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia que se les dará cuando se revele Jesucristo. 1 Pedro 1:13. Este es un llamado a la acción.

Para tener una verdadera renovación de la mente, cambiar las ideas y enfocarlas de una manera diferente, no hay que apoyarse en los propios criterios ni en la capacidad limitada de analizar, para lograrlo el creyente depende de Dios y su Palabra. El reverendo Darío Silva-Silva, pastor fundador y presidente de Casa Sobre la Roca ICI, en su libro “El Eterno Presente”, sobre el cambio de mentalidad escribe lo siguiente: “El cambio de mentalidad es el primer signo del nuevo nacimiento. Ahora se ama lo que se odiaba, se odia lo que antes se amaba. Pero la renovación mental no se circunscribe a ese primario cambio de enfoque y actitud frente a la vida, propio del converso; se trata de un proceso actualista siempre en marcha… el cerebro recibe información ininterrumpida y la acumula para bien o para mal…”.

Corazón Duro

El apóstol pablo en Efesios 4:18, declara que: A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, estos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios, referente a esto el Comentario Bíblico de Juan Calvino, analiza que “Deberíamos atender a la razón que aquí se asigna; porque, como el conocimiento de Dios es la verdadera vida del alma, por el contrario, la ignorancia es su muerte. Y para que no adoptemos la opinión de los filósofos, que la ignorancia, que nos lleva a cometer errores, es solo un mal incidental, Paul demuestra que tiene su raíz en la ceguera de su corazón, por lo que insinúa que habita en su propia naturaleza”.

Trasplante de corazón

Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Ezequiel 36:26. En este versículo por medio del profeta Ezequiel, el Padre Celestial promete a su pueblo cambiar el corazón de piedra por uno de carne a través de una renovación espiritual y moral como resultado a la entrega absoluta al Señor y su voluntad. Él será quien transforme la mente embotada y el corazón duro.

Al respecto, el reverendo Silva-Silva asegura “por eso Ezequiel profetiza un cambio de corazón, un trasplante por medio del cual se muda la piedra en carne el interior del ser humano. La palabra corazón en la Biblia no describe simplemente al músculo que sirve de ariete para mover la sangre física, sino al ser íntimo de la persona, propiamente lo que se conoce como ego. Pero si cambiamos la manera de pensar, cambiará la manera de sentir”.

Por: Hilda Cristina López – forjatalentos@gmail.com

Foto: Sam Manns  – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons).

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