Te contamos por qué cada tarea compartida es un acto de amor hacia mamá. Si ayudas en lo pequeño multiplicarás la paz en casa.
Seamos francas: la mayoría de las discusiones, peleas, o momentos tensos en casa no son por grandes dramas, sino por cosas tan pequeñas como: poner la toalla mojada encima de la cama, dejar regueros en la cocina y no poner las cosas en su lugar, tirar los zapatos en el pasillo, ver montones de ropa tirada en las habitaciones, ver la taza salpicada de orines, dejar untado de crema dental en el lavamanos, etc.
Por ejemplo, en mi casa, aunque varias de las cosas mencionadas anteriormente suceden, mi esposo, mis hijos y yo tenemos claro que hay que colaborar. Sabemos que el orden no es solo es estética, sino respeto. Por eso es clave transformar ese hogar caótico o “campo de batalla”, en un lugar donde todos nos preocupemos por el otro y estar en casa se convierta en un lugar lleno de paz, hermoso y tranquilo.
Claro, no se trata de estar a toda hora y en todo momento con voz de sargento recordando que hagan orden y sean limpios, sino tratar de entender que, si todos en casa colaboran con lo “pequeño”, será un gran regalo para mamá y todos podrán disfrutar más tiempo juntos sin tanto estrés.
La ENUT (Encuesta Nacional de Uso del Tiempo, realizada por el Dane en 2015) revela que:
– Las mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres a las tareas domésticas y de cuidado.
– Son las mujeres quienes asumen la mayor parte de esta labor. *Un dato que se mantiene desde el 2.000.
– En las familias de parejas heterosexuales con hijos/as, las mujeres asumen el 75,7 % de la carga mental doméstica.
– Un estudio realizado por investigadores de la Escuela de Negocios de Harvard y la Universidad de Columbia reveló que: 30 % de los encuestados consideró que: La mayor razón de las separaciones eran los desacuerdos sobre las tareas domésticas.
La Universidad de Alberta demostró que: Las parejas que compartían de forma equitativa las tareas del hogar, tenían más y mejores momentos en intimidad.
¿Tan chiquitos y haciendo oficio?
Para tu tranquilidad, que los niños ayuden en casa no significa explotación, ni trabajo infantil. El Harvard Grand, el estudio longitudinal más largo de la historia, tras ocho décadas de investigación sobre el desarrollo del ser humano, asegura que implementar tareas domésticas y rutinas a los más pequeños, serán más felices y exitosos profesionalmente. El análisis demostró que, al compartir responsabilidades, los niños consiguen desarrollar mayor autoestima, confianza, ética laboral y empatía hacia los demás.
Otro estudio más, esta vez publicado en la revista Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, detectó que la realización de tareas domésticas en los primeros años de la escuela primaria estaba asociado con el desarrollo posterior de la autocompetencia, el comportamiento prosocial y la autoeficacia.
Traducido en edad, el estudio vino a señalar que el mejor momento para implementar la rutina de trabajo en el hogar con los más pequeños es entre 4 y 5 años.
¿Qué tareas pueden realizar nuestros hijos según la edad?
La siguiente lista es solo una guía orientativa. Muchas de estas tareas pueden ser adaptadas a otras edades y niveles de complejidad.
Niños de 2 a 3 años: Guardar juguetes, pasar un trapito por superficies a su alcance como mesitas bajas o sillas, tirar basura en la caneca (como ir a botar su pañal), regar plantas, encargarse de trasladar algún objeto para poner la mesa, poner la ropa sucia en la canasta para lavar.
Niños de 4 – 6 años: Ordenar su cuarto, aprender a tender su cama, comenzar a doblar ropa sencilla (como medias), poner la mesa, ayudar a guardar las cosas de la cocina como cubiertos, poner la comida de las mascotas, barrer superficies pequeñas y fáciles.
Niños de 7 a 9 años: Preparar sus maletas del colegio, doblar ropa, ayudar en la cocina, tender su cama, aspirar, lavar platos y secarlos.
Niños de 10-12 años: Preparar sus maletas del colegio, doblar ropa, ayudar en la cocina, tender su cama, aspirar, lavar platos y secarlos.
Adolescentes: Cuando ya son un poco más grandes pueden hacer compras, cocinar, ayudar en arreglos para la casa, lavar el carro.

Foto: Jonathan Borba (Pexels)
De 16 en adelante…
@hogarnizarte (IG), da una serie de tratos con el esposo y los hijos, para aligerar la carga de labores a mamá:
Zona cocina / justicia culinaria: El que cocina, no lava platos (el chef descansa, el equipo limpia).
Zona basurero / colaboración: Sacar la basura a diario. Quien vea la bolsa llena la debe sacar y tiene la obligación de poner una bolsa nueva en la caneca.
Zona de baño / lugar de paz: Es una zona donde suelen ocurrir los mayores “crímenes” de convivencia. Si se salpica el espejo, el mesón, o se moja el piso, debe secarse antes de salir. El baño debe quedar como si nadie hubiera entrado. Además, si se termina el papel higiénico, debe ponerse uno nuevo. Es obligatorio bajar la tapa del inodoro y soltar la taza después de usarlo.
Habitaciones / orden personal: Tender la cama, dejar la ropa sucia en el cesto para lavar. Mantener el cuarto ordenado.
La importancia del orden
Ayudar en las tareas del hogar y mantener el orden no es solo un acto de responsabilidad, sino también de amor y obediencia a Dios. La Biblia dice: Honra a tu padre y a tu madre. Éxodo 20:12a. Cuando colaboramos en casa, mostramos respeto, gratitud y servicio, reflejando el carácter de Cristo que vino a servir y no a ser servido. (Leer Marcos 10:45).
Ser ordenado también habla de un corazón disciplinado y fiel en lo poco, como enseña Lucas 16:10a: El que es fiel en lo poco también lo será en lo mucho. Así, cada pequeño gesto de ayuda y organización se convierte en una semilla de obediencia y amor que fortalece la familia y honra al Señor.

