Maternidad robótica

por Revista Hechos&Crónicas
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Un proyecto a futuro de la creación de un robot, con un útero artificial y capaz de simular el embarazo… ¿Es posible?

Tan pronto como Elisabet oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre. Entonces Elisabet, llena del Espíritu Santo, exclamó: — ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el hijo que darás a luz! Lucas 1:42.

Hace varios días, me llamó la atención y reconozco que me desconcertó muchísimo, una noticia, en La FM radio, sobre el proyecto a futuro de la creación de un robot, con un útero artificial, capaz de simular el embarazo y que sirva para parejas con problemas de fertilidad.

¿Cómo funcionaría exactamente?

Según la Visión General, creada por IA: “Simularía un embarazo humano completo, con útero artificial, lleno de líquido amniótico para el desarrollo del feto, que recibe nutrientes mediante una manguera en una emulación del cordón umbilical. El sistema monitorizaría y regularía factores vitales para el feto y permitiría el desarrollo del embrión desde la fecundación hasta el parto:

1 – Desarrollo fetal

Alberga un embrión en un líquido amniótico sintético, recreando el ambiente de un útero humano.

2 – Nutrición asistida

Suministra nutrientes al feto a través de una manguera, similar al rol del cordón umbilical.

3 – Soporte vital

Mantiene y regula factores esenciales como temperatura, oxígeno y otros nutrientes para el crecimiento fetal.

4 – Gestación completa

Es capaz de llevar el proceso desde la fecundación de un óvulo hasta el desarrollo completo del bebé, permitiendo el parto.

5 – Consideraciones y desafíos

A pesar de los avances, aún enfrenta desafíos en la implantación del embrión y la interacción completa con  sistemas biológicos humanos.

6 – Interacción biológica

La complejidad de replicar la interacción del feto con el sistema inmunitario, la secreción hormonal y el desarrollo neurológico humano es un reto significativo.

7 – Desarrollo futuro

La tecnología de útero artificial ya está madura para algunas aplicaciones, pero su integración en un robot humanoide para gestar fetos humanos aún requiere una integración más profunda con el cuerpo del robot.

Gestación periodo único y maravilloso

Sobre la gestación, en un documento, editado por la Editorial Redipe (Red Iberoamericana de Pedagogía) colombiana, la describe como: “Un periodo de la creación, única y maravillosa, en el que, la madre y el bebé tienen la oportunidad de vincularse y vivir experiencias nuevas y desconocidas, que marcaran el resto de sus vidas. Durante la gestación continúa la mágica y extraordinaria aventura, comenzada con la preparación y la concepción…

Todo el organismo de la madre, todos sus órganos, todos sus sistemas, van a cooperar desencadenando una serie de procesos con el fin de acoger al óvulo fertilizado y ayudarle a prosperar”.

¡Qué mayor belleza puede existir que una mujer embarazada! Una mujer que durante nueve meses va a formar, a partir de su propia carne y su propia sangre, su amor y su entrega, un nuevo ser”.

Deseo innato de cuidado y amor

La vivencia, para María Isabel, fue única y excepcional: “Mis dos hijos fueron planeados. En ambos casos, desde que me enteré del embarazo, se generó en mí una necesidad infinita de cuidar a ese bebé, de cuidarme mucho para protegerlo, porque ese instinto maternal se desarrolla en el instante en que tú sabes que viene en camino, incluso antes cuando es tan anhelado. Eso no lo puede lograr una máquina, no se puede dar de manera artificial, porque un robot te puede proporcionar los cuidados, pero el amor con que tú le das esos cuidados, no lo sustituye nadie.

Una cosa que me parece súper bonita, es que los bebés, cuando están en la pancita escuchan el corazón de la mamá, desde adentro. Mi hijo mayor nació y de una vez me lo pusieron en el pecho y el neonatólogo me dijo: “Deja que escuche tu corazón, eso lo va a tranquilizar”. Y eso lo apliqué siempre: cuando estaban ansiosos o no podían dormir, me los ponía en el pecho y al escuchar mi corazón se tranquilizaban. Es algo que no brinda una máquina, por más que tenga el sonido artificial de un corazón, porque no es solo el sonido, sino la cercanía. Por ejemplo, al nacer ellos reconocen la voz de la mamá, pues nos escuchan todo el tiempo, eso se puede simular, pero no es lo mismo.

Mi esposo, por ejemplo, siempre dice que él se alegró mucho al saber que sus hijos venían en camino y se emocionaba cuando ponía la mano en mi pancita y los sentía moverse, pero el vínculo real lo sintió cuando ya lo vio y lo tuvo en brazos. Las mamás en cambio, no necesitamos verlos ni sentirlos, estamos conectadas con ellos desde el primer instante. Es un verdadero milagro que se forme una vida en nuestro vientre”.

Vínculos incomparables e insustituibles

Donald Woods Winnicott, pediatra, psiquiatra y psicoanalista inglés, explica que este vínculo: “Se trata de una necesidad primaria de apego y pertenencia que se produce entre el bebé y su madre y posteriormente, entre el lactante y su madre. El diálogo y la interacción entre madre e hijo comienzan biológicamente ya en la concepción, continúan adaptándose durante el embarazo”.

“Es durante los 9 meses donde el futuro se decide. Todos los vínculos que establezcamos, en esta etapa, permanecerán durante toda la vida y será, gracias al amor, al reconocimiento y a la seguridad que le demos al nuevo ser, desde los primeros momentos, que estos vínculos serán fuertes y sólidos, y es, esto precisamente, lo que nos permitirá conducirlo, acompañarlo y ayudarlo en los momentos cruciales y difíciles por los que pasará a lo largo de la vida”. Doctora Claude Imbert.

Providencia y soberanía de Dios en la creación del ser humano  

Es la soberanía de Dios, la que consuma la formación del ser humano, quien conoce y planea cada detalle de la existencia de una persona desde antes de su nacimiento. Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación; todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Salmo 139:13-16.

Por: Hilda Cristina López – forjatalentos@gmail.com
Foto: Rawpixel 

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