La niñez es un regalo de Dios y una etapa fundamental en la vida de todo ser humano. Jesús, en su paso por la tierra, mostró un profundo amor por los niños, enseñándonos que el reino de los cielos les pertenece (Mateo 19:14). Sin embargo, en Colombia, la infancia enfrenta grandes desafíos que requieren la atención y acción de la sociedad y la iglesia.
Según Unicef, en Colombia cerca de 7 millones de niños, niñas y adolescentes ven vulnerados sus derechos debido a su situación económica. Además, el 82 % de los delitos sexuales en el país tienen como víctimas a menores. La mitad de estos niños corren el riesgo de abandonar la escuela sin completar su bachillerato, lo que agrava su proyecto de vida y sus perspectivas de desarrollo.
Cifras sobre la niñez en Colombia:
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y organizaciones como UNICEF:
– Más del 17.9 % de los niños en Colombia viven en condiciones de pobreza extrema.
– Aproximadamente 7.2 millones de niños y adolescentes carecen de acceso a derechos fundamentales como la educación, la salud y una alimentación adecuada.
– La violencia infantil es alarmante: cada mes, en promedio, 53 niños y adolescentes son víctimas de homicidio.
– En las zonas rurales, solo el 48 % de los niños logran completar su educación, en contraste con el 82 % en zonas urbanas.
Estos datos evidencian una realidad difícil que nos demanda como cristianos a tomar acción en favor de los más vulnerables.
Los desafíos más grandes
La situación de los niños en Colombia presenta grandes retos que vale la pena analizar al detalle, pues nuestro llamado como hijos de Dios es a amarlos, protegerlos y garantizar sus derechos. Hechos&Crónicas trae algunas cifras respecto a estos desafíos:
- Pobreza y desigualdad
A pesar de los avances en la reducción de la pobreza, la desigualdad sigue siendo un problema crítico. Un estudio del Banco Mundial revela que casi el 40 % de la desigualdad de ingresos en Colombia está determinada por la posición social, influenciada por factores como la economía familiar, el sexo y la región. Esta desigualdad afecta directamente a los niños, especialmente en zonas rurales y comunidades indígenas y afrocolombianas, incrementando la pobreza y dificultando su desarrollo. Los niños entre 0 y 8 años sufren una mayor tasa de pobreza en comparación con la población general. Esta situación genera consecuencias negativas en su vida adulta, limitando sus oportunidades y su integración social. La desigualdad crea experiencias de vida y expectativas que pueden perpetuar el ciclo de pobreza y afectar su bienestar general.
- Educación y trabajo infantil
La educación es fundamental para el desarrollo de los niños. Sin embargo, existen disparidades significativas entre las zonas urbanas y rurales. Según UNICEF, de 100 estudiantes que ingresan a la escuela en las zonas urbanas, el 82 % completa su educación, mientras que, en las zonas rurales, solo el 48 % lo hace.
Además, en el trimestre octubre a diciembre de 2024, 311.000 niños, niñas y adolescentes entre 5 y 17 años, trabajaron. De este grupo, el 56 % residía en zonas rurales y centros poblados dispersos. Además, entre 2013 y 2024, se identificaron 79.609 niños, niñas y adolescentes trabajando en actividades que podrían poner en riesgo su salud y bienestar
A esto se suma la tasa de deserción escolar que, en 2024, fue del 6,6 % en el sector oficial y del 5,5 % en total, lo que refleja un aumento considerable respecto al 2,8 % y 2,5 % registrados en años anteriores, de acuerdo con el Ministerio de Educación. Este problema está relacionado con factores como la pobreza, el trabajo infantil, la violencia intrafamiliar y la falta de acceso a recursos educativos adecuados.
- Desnutrición
Ningún niño puede crecer sano y feliz si sus necesidades más básicas no están satisfechas. De hecho, la desnutrición crónica tiene consecuencias irreversibles para el desarrollo físico e intelectual de los niños, además aumenta el riesgo de enfermedades y muertes.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, en Colombia, la tasa de desnutrición infantil ha mostrado una tendencia al alza en los últimos años. En 2024, se registraron 21.867 muertes por desnutrición en niños menores de 5 años, un aumento del 7,19 % respecto a 2023. La desnutrición aguda moderada o severa en menores de 5 años tuvo una prevalencia de 0,67 casos por cada 100 menores de cinco años en 2024.
La pobreza y desigualdad social, el acceso limitado a alimentos nutritivos, la falta de acceso a servicios de salud y nutrición son factores que agravan la terrible situación de los niños.

Foto: Alejandro Ortíz.
- Violencia y conflicto armado
El conflicto armado en Colombia ha tenido un impacto devastador en la niñez. De las 8.874.110 personas registradas como víctimas, 2.312.707 son niños, niñas y adolescentes, representando aproximadamente el 30 % del total de víctimas, de acuerdo con la Comisión de la Verdad. Según datos de la Unicef, más de 1.000 niñas, niños y adolescentes han sido reclutados en menos de 5 años.
Sin embargo, la violencia y vulneración de sus derechos no solo se vive en medio del conflicto armado, sino también en el interior de sus hogares. La violencia intrafamiliar contra menores tuvo un aumento del 211 %, reportando 22 casos diarios, solo en Bogotá.
Además, ha sido alarmante el aumento del 30 % en abuso sexual infantil, con corte al mes abril, se han presentado más de 532. Según el ICBF, había un total de 70.794 procesos administrativos de restablecimiento de derechos activos hasta febrero de 2024.
Esta realidad resalta la necesidad urgente de proteger a los niños de la violencia y garantizar su bienestar.
El llamado a proteger a nuestros niños
En 2025, se estima que al menos 4.2 millones de niños, niñas y adolescentes en Colombia requieren asistencia humanitaria prioritaria, representando el 8 % del total de la población en el país (52 millones).
Como hijos de Dios, tenemos la responsabilidad de luchar por políticas que reduzcan la pobreza y la desigualdad, asegurar una educación de calidad para todos los niños y protegerlos de la violencia. Es fundamental trabajar en conjunto, como sociedad y como iglesia, para garantizar que cada niño en Colombia tenga la oportunidad de crecer en un entorno seguro, amoroso y lleno de oportunidades.
Por esto, la labor realizada por la fundación Misericordia, Amor y Servicio (MAS) de la iglesia Casa Sobre la Roca, cobra gran importancia, pues enfoca todos sus esfuerzos en ayudar al necesitado con excelencia.
Actualmente, la fundación MAS sostiene un total de ocho internados en el país donde se albergan centenares de pequeños rescatados desde muy temprana edad de la violencia, del maltrato físico, psicológico, de la explotación laboral, de la agresión sexual, del hambre y del analfabetismo. Además, la labor se extiende para apoyar al necesitado, brindando ayudas a poblaciones vulnerables, donde se encuentran los niños más desprotegidos del país.
A pesar de los desafíos, la esperanza en Cristo nos impulsa a trabajar por un futuro mejor para nuestros niños. Cada acción de amor y justicia refleja el corazón de Dios, quien cuida y valora a cada niño. Como dijo Jesús en Mateo 18:5: Y el que recibe en mi nombre a un niño como este me recibe a mí.
Que este sea un llamado para todos a ser instrumentos de cambio, levantando nuestra voz y nuestras manos en favor de la niñez, confiando en que Dios puede transformar realidades y traer restauración a cada niño en necesidad.

