«Quiero ser parte de la Selección Colombia de patinaje y llegar a ser campeona del mundo»: Victoria Guzmán Prieto.
Victoria Guzmán Prieto o Vito, como la llaman quienes la conocen, comenzó a patinar desde que tenía 4 años de edad, cuando, por casualidad, vio desde la ventana una escuela de patinaje y dijo: ¡Quiero ir!
Sin embargo, no tenía edad suficiente para iniciar el proceso y tuvo que esperar unos meses antes de comenzar a patinar.
Con unos patines de mentiras dio sus primeros recorridos a la pista. Su carita irradiaba una alegría que apenas cabía en su pequeño cuerpo. Fue así como a primera vista se enamoró del patinaje.
Después de unos meses, cuando ya rodaba con unos mejores patines, (regalo de su tía y sus papás, que no escatimaron esfuerzos para apoyarla en su aventura de recorrer lo que para ellos era una pista y para Vito significaba el mundo entero), el profesor les dijo: “Quiero que Vito participe en una competencia”. “No, es muy pequeña”, fue lo primero que pensaron sus papás. “Quién sabe si gane algo”. Sin embargo, aceptaron.
La competencia llegó y la familia de Vito (sus papás, su hermano y su abuela) estaban en primera fila expectantes, viendo cómo se desenvolvía en su primera carrera con tan solo 5 años. Cuando inició la primera prueba, de habilidad, casi se cae el escenario con los gritos de su familia y compañeros al verla ganar su primera medalla de oro.
Vito continuó su camino con mucha disciplina, preparándose cada día, entrenando cinco veces a la semana, asistiendo al colegio, alternando sus entrenamientos con sus deberes y preparándose paso a paso para lo que Dios tiene para ella, siempre enfocada en una Palabra que Él le regaló desde bebé:
Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas». Josué 1:9.
Una rodada muy especial
El esfuerzo y la disciplina que Vito ha mostrado desde siempre ha valido la pena. En 2025 entró a patinar en la escuela Pantesr Skate, en Cota, Cundinamarca, donde continúa su crecimiento personal y deportivo y donde su profesor la anima a llevar un buen proceso y a impulsa a seguir adelante, aunque sienta dolor, se canse al límite, tenga que trasnochar entrenando y dejar de lado algunos compromisos sociales por estar entrenando o compitiendo.
En febrero de 2025, Vito fue invitada por la Federación de Patinaje de Perú a una competencia internacional, que se desarrollaría en octubre de ese mismo año. Vito, con tan solo 8 años, era la competidora más pequeña de su delegación. Desde ese momento intensificó su entrenamiento porque, a pesar de su corta edad, sabía que el reto sería fuerte. Entrenó con intensidad y se alimentó de forma muy saludable, aunque bueno, de vez en cuando no podía negarse a un heladito.

Llegó el gran día de representar a su escuela, al municipio de Cota, pero, sobre todo, a su país y dar un gran paso hacia su objetivo soñado: ser parte de la Selección Colombia de patinaje y llegar a ser campeona del mundo, con la bandera de Colombia en su espalda.
Una vez más, sus papás enloquecidos de orgullo y emoción, apoyándola desde la tribuna, con su hermano, que es su principal animador, pues siempre levanta sus brazos, sus compañeros y su abuela, que ahora la acompaña desde el cielo… todos reunidos para ver cómo una niña con un gran sueño se esfuerza para ser feliz y darle la honra y la gloria a Dios.
¿Quieren saber qué pasó?
Nuevamente casi se rompe la gradería con los gritos de ánimo y alegría de la familia Guzmán Prieto.
Victoria realizó tres pruebas contra niñas de Perú, Brasil y otros países, dio todo lo que tenía y ganó dos de estas pruebas, quedando en el primer lugar en la categoría Patín Profesional Infantil. Con una sonrisa en el rostro recibió su medalla de oro, que además significa un premio a su esfuerzo, constancia y disciplina y a la de toda su familia.

Después de la competencia, Vito posa orgullosa en compañía de su hermano, Esteban, y sus papás, Milton y Carolina, quienes son fieles servidores del ministerio de Casa2 de Casa Sobre la Roca.
Vito, a sus 9 años recién cumplidos, sigue entrenando fuertemente, sumando grandes aprendizajes desde cómo es una concentración deportiva hasta que hay un mundo entero por explorar.
“Mi sueño es ser patinadora profesional, representando al país, siendo velocista mundial, dándole gracias a Dios y a mi familia que me ha apoyado en todas las carreras y viajes. Para la gloria de Dios, he podido ganar 21 medallas que valoro mucho y quiero ir por muchas más”, asegura la niña, promesa del patinaje internacional. Apréndete este nombre: Victoria Guzmán Prieto, Vito, porque lo seguirás escuchando en los podios de patinaje de todo el mundo. Solo Dios sabe hasta dónde la quiere llevar.

