Fomo vs Romo: Me lo estoy perdiendo…¡y no me importa!

por María Isabel Jaramillo
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No estar en todo también trae paz.

En un mundo hiperconectado, donde todo se publica y se comparte, se ha vuelto muy popular el término Fomo (Fear of Missing Out, por sus siglas en inglés). Se trata de la presión constante de estar presente en absolutamente todo, de no perderse experiencias, oportunidades, eventos o novedades, por la terrible sensación de ansiedad que causa quedarse por fuera.

Sin embargo, hace poco apareció un término que poco se conoce y que contrasta ampliamente con esta ansiedad. Se trata de Romo (Reality of Missing Out), es decir, la capacidad de reconocer que es imposible estar en todas partes y sentirse bien con eso, aprendiendo a descansar y a disfrutar con plenitud el momento que se tiene por delante, sin la ansiedad de lo que se podría estar perdiendo. Incluso, muchos han cambiado la definición de la R de Reality (Realidad) por Realif (Alivio), definiendo así el ROMO como deleite o gozo por no estar en determinada situación.

Eso que me estoy perdiendo…

El término fomo, que, como ya hemos establecido se refiere al temor de que otros estén teniendo experiencias gratificantes mientras uno está ausente, también aplica al deseo de mantenerse conectado e informado todo el tiempo.

De acuerdo con algunos estudios del Consejo General de Psicología de España, publicados en la Revista de Psicología y Educación, se asocia con una necesidad compulsiva de revisar redes sociales, comparar la propia vida con la de otros, y con ansiedad frente a “lo que me estoy perdiendo”.

Además, lo vinculan con “un uso problemático de internet, con baja autoestima, con síntomas depresivos, insatisfacción emocional y deterioro del bienestar psicológico.

En algunos de estos estudios, se afirma que hasta dos tercios de los usuarios de redes sociales experimentan FOMO en algún grado, mediando entre el uso excesivo de redes sociales y la aparición de ansiedad, depresión, peor calidad del sueño, etc.

En estudiantes universitarios, el Fomo se analiza como factor motivacional que impulsa el uso constante de redes como mecanismo para evitar la sensación de estar excluido.

Cuando hablamos de Fomo, estamos ante síntomas modernos del miedo: a quedar por fuera, a no aprovechar oportunidades, a compararse desfavorablemente.

La Biblia aborda el miedo, la ansiedad en diferentes pasajes, pero siempre, contrarrestándolos al poner la confianza en Dios. Por ejemplo, en Mateo 6:25–34, Jesús nos enseña a no preocuparnos por lo material, sino a confiar que el Padre cuida de nosotros: Por lo tanto, no se preocupen por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes.

Adicionalmente, la expresión “No temas” se encuentra 365 veces en la Biblia, además de muchas otras promesas de cuidado ante nuestros temores y ansiedades. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes. 1 Pedro 5:7.

El contraste: aceptación y alivio

El concepto romo no solo viene como un nuevo término que comienza a acuñarse, sino como un aporte hacia la tranquilidad de los seres humanos, en especial de los jóvenes. Es algo que parte de la aceptación de que no podemos estar en todas partes, ni participar en todo, y mucho menos controlarlo todo.

Mientras el fomo …causa ansiedad, intranquilidad e incluso puede llevar a la depresión, el romo se asocia con calma, tranquilidad y disfrute, sin presiones. No significa cargarnos de indiferencia, ni pasividad, ni mucho menos negarse a vivir diferentes experiencias, sino redirigir ese deseo hacia lo que realmente importa, en vez de seguir una presión externa que nunca podremos satisfacer.

El romo es …un llamado que nos recuerda no volvernos a esclavizar de lo que el Señor ya nos liberó. Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud. Gálatas 5:1.

1 – Aceptar la limitación humana

Reconoce que el tiempo, la energía y la atención son recursos finitos y no vale la pena saturarse en busca de aceptación externa. Para esto es importante ser intencionales con el tiempo libre de redes sociales (y sus notificaciones), que nos permita conectar con la realidad y librarnos de las comparaciones.

Además, priorizar los encuentros reales frente a las conexiones virtuales. Todo tiene su momento oportuno; hay tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo. Eclesiastés 3:1.

2 – Elegir con intención

En lugar de dispersarse en múltiples compromisos, decide en qué “sí estar” para que tenga sentido. Para esto vale la pena preguntarse ¿En qué ámbitos que me estoy obligando a estar presente? ¿La motivación es personal o externa? ¿Busco pertenecer, estar a la moda o busco crecer, servir, disfrutar? ¿Alimenta mi alma? ¿Me acerca más a Dios y a los demás? Aprende a decir “no” para poder decir “sí” más plena y libremente.

La discreción te cuidará; la inteligencia te protegerá. La sabiduría te librará del camino de los malvados, de los que dicen palabras perversas. Proverbios 2:11-12.

3 – Descansar en Dios

Enfocarse en lo que uno tiene, en lo que está haciendo, sin ansiedad por lo que “podría” estar pasando en otro lado, genera una paz interior libre de comparaciones constantes. Se trata de poner nuestra confianza en Dios y en que Él nos permite estar donde debemos estar y librarnos de donde no, todo para nuestro bien. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28.

4 – Cultivar la gratitud

Agradece lo que sí se experimentas, en lugar de lamentar lo que no. La vida no debe medirse por la cantidad de experiencias, sino por su calidad y por el sentido que tienen. Y en Dios, todo tiene sentido. Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:16-18.

Fomo y romo no son solo tendencias de la cultura digital, ambas revelan el estado de tu corazón. En un mundo que valora en exceso la validación pública, aprender a no estar en todo (y estar en lo que importa) es un acto de valentía, pero no imposible: una relación íntima con Dios nos ayuda a cultivar una vida donde el “no tener fomo” significa “sí tener romo”, un reposo que honra a Dios y sana al alma.

Por: María Isabel Jaramillo – maia.jaramillo@revistahyc.com
Fotos: Freepik

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