Anécdota: “Del bolígrafo al lápiz”

por Revista Hechos&Crónicas
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En la columna de Óscar Domínguez Giraldo publicada en El Tiempo, el domingo 16 de noviembre, se recuerda al pastor Darío Silva–Silva.

En la revista Hechos&Crónicas resaltamos algunos apartes que menciona el columnista del experiodista y ahora pastor, quien a sus 87 años evidencia fatiga de metal.

«El lápiz que suele esgrimir el presidente Petro en sus apariciones me recordó el bolígrafo que agitaba Darío Silva–Silva para despedir su noticiero Noticolor. Hace años, el periodista opita hizo el tránsito del turbayismo a la teología.

Como director de ‘Lambicolor’, como lo bautizó Klim, para despedir el noticiero Silva–Silva agitaba su bolígrafo Parker cuya marca ocultaba. Ese bolígrafo fue vendido en una subasta para fines benéficos…

…El pastor Silva–Silva dividía al país en sus editoriales para Noticolor. Protagonizaba una obra de teatro de dos minutos treinta segundos. Nada de acumular saliva en las comisuras de los labios. Era fluido, irónico, recursivo, como cuando hacía otro miniprograma para TVSucesos de Alberto Acosta: “Lo que ayer fue noticia hoy es historia”.

Me tocó disfrutar de Darío en noches de bohemia con agua aromática cuando no se había caído del caballo, o sea, antes de su perestroika religiosa. Oírlo hablar no da sueño. A sus 87 años evidencia fatiga de metal. Amárrense los cinturones: todavía usa bolígrafo. Nada de darle golpes bajos a la gramática. Se le iba la mano en turbayismo, pero se hacía perdonar ese desliz con su impecable dicción y una memoria prodigiosa.

Una vez le escuché una de sus homilías en Casa Roca. Ese domingo nos llamó a los feligreses “cotorras de Dios”. Explicó que como tenemos dos orejas y una lengua debemos callar la mitad de lo que hablamos. En una entrevista me dijo: “He disfrutado la vida de pe a pa: de periodista a pastor”».

Foto: El Tiempo /  Revista Hechos&Crónicas

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