Un día para agradecer

por Revista Hechos&Crónicas
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El apóstol Pablo, nos exhorta a ser agradecidos con Dios sin importar lo que estemos viviendo. Esta es una costumbre que todos debemos practicar.

En Colombia se han copiado tradiciones de otros países como el Halloween, el uso de Papá Noel en Navidad, la festividad de San Valentín e incluso los descuentos del Black Friday; sin embargo, las bonitas celebraciones con trasfondo están lejos de tocarnos. ¿Deberíamos copiar el Thanksgiving day?

Orígenes de la festividad

Cuenta la historia que los orígenesde Thanksgiving day o Día de Acción de Gracias, se remontan al año 1620 cuando un barco (el Mayflower) con más de 100 colonos ingleses cruzó el Atlántico para instalarse en el “Nuevo Mundo”. Este grupo de peregrinos o “pilgrims”, de fuertes convicciones religiosas, se oponía a las creencias de la iglesia anglicana y al final tuvo que emprender la travesía del océano para escapar de la horca. Se instalaron en el que es ahora el actual Estado de Massachussets, concretamente en la histórica colonia de Plymouth Rock. Su primer invierno en el Nuevo Mundo americano fue extremadamente difícil. Pasaron hambre, frío y murieron la mitad de los colonos. En la primavera siguiente, ayudados por los indios Wampanoag, aprendieron a sembrar maíz, una planta antes ignorada para los colonos. Los indios les enseñaron también a cultivar otros alimentos, a cazar y a pescar.

En el otoño de 1621 fueron recolectadas generosas cosechas de grano, cebada, frijoles y calabazas. Los colonos, como muestra de agradecimiento religioso organizaron un festín, que los americanos han denominado históricamente así: The America’s First Thanksgiving. Los “pilgrims” invitaron al Gran Jefe y a 90 indios de su tribu Wampanoag. Los indios llevaron carne de ciervo para ser asada y pavos. Los colonos (pilgrims) habían aprendido cómo cocinar los arándanos y prepararon las diferentes clases de grano sobre vajillas desconocidas para los indígenas. Para este primer día de Acción de Gracias, los indios habían llevado hasta palomitas de maíz. De aquí se desprende que incluso hoy día Thanksgiving and pilgrims sean expresiones estrechamente unidas.

En los siguientes años, muchos de los colonos originales celebraron la cosecha de otoño con un banquete de gracias. Después de que Estados Unidos consiguiera la independencia, el Congreso recomendó un día anual de acción de gracias para que la nación entera se divirtiese. George Washington sugirió la fecha el 26 de noviembre como Día de Acción de Gracias. Pero no sería hasta 1863 cuando, al final de una guerra civil larga y sangrienta, Abraham Lincoln pidiera a todos los americanos festejar el último jueves de noviembre como el Día de Acción de Gracias. Actualmente, 86% de los estadounidenses afirma reunirse con su familia para esta festividad, de acuerdo con el portal BBC Mundo, aunque los exorbitantes descuentos en el comercio han logrado mermar un poco la celebración con su Black Friday o viernes negro.

¿Qué pasa con esta celebración?

Si bien es cierto que la festividad de Thanksgiving está estrechamente ligada a la historia de Estados Unidos como país, también es cierto que se trata de una celebración llena de algo que todos debemos practicar: la gratitud.

El apóstol Pablo, nos exhorta a ser agradecidos con Dios sin importar lo que estemos viviendo: Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:16-18.

¿Por qué el énfasis de Pablo al decir den gracias en toda situación? Lo que ocurre es que la gratitud no siempre es una decisión fácil. A veces sentimos que no tenemos razones para estar agradecidos. Cuando el sol brilla, tenemos comida, dinero, trabajo, los hijos son obedientes, nuestros esfuerzos son reconocidos y nuestros corazones se sienten llenos, es fácil decir gracias. Sin embargo, en momentos de desamor, soledad, escasez o enfermedad, ser agradecidos no suena tan sencillo.

A pesar de esto, el agradecimiento no puede depender de nuestras circunstancias, sentimientos, emociones ni de lo que pase a nuestro alrededor. La gratitud debe ser una intención de alabanza permanente de nuestro corazón hacia nuestro Padre. Porque aún en momentos de dificultad, debemos comprender que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman. Romanos 8:28.

Uno de los personajes bíblicos más recordados es Job, un hombre intachable, apartado del mal, que amaba profundamente a Dios. Era el hombre más rico de la región. Cuenta la historia bíblica que Satanás retó al Padre Celestial, argumentando que Job era siervo de Dios, gracias a que siempre había sido bendecido con riquezas y salud. Dios permitió que el mal tocara a la puerta de Job para probar que le era fiel a pesar de la adversidad.

Un día, cuatro mensajeros se presentaron ante Job para traer malas noticias: Job perdió absolutamente todo lo que tenía, incluso a sus hijos. Ante la noticia, cita textualmente la Biblia en Job 1:20-21: Al llegar a este punto, Job se levantó, se rasgó las vestiduras, se rasuró la cabeza, y luego se dejó caer al suelo en actitud de adoración. Entonces dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir. El Señor ha dado; el Señor ha quitado. ¡Bendito sea el nombre del Señor!»

¿Podemos los colombianos adoptar la celebración de Thanksgiving Day?

Más allá de copiar una celebración tan arraigada en otro país, los colombianos, y en general los creyentes debemos comprender que tenemos muchas razones para agradecer a Dios y a los demás. No tiene que ser el último jueves de noviembre, pero qué bueno poder reunirse con la familia en torno de una deliciosa cena y decir cada uno en voz alta las razones por las que está agradecido con Dios. Lo positivo que tiene esta festividad, que logra ser la más grande en Estados Unidos, es que está libre de ataduras religiosas e imposiciones, por eso todos se sienten invitados, así que, con respeto y lazos de amor, es una oportunidad perfecta para evangelizar, no con bibliazos, sino precisamente expresando agradecimiento por las maravillas que Dios ha hecho en nuestras vidas, incluso en medio de la adversidad como Job. Esta es una forma de tocar corazones sin necesidad de entrar en polémicas religiosas.

También se podría instalar una pizarra en un lugar visible de la casa y que todos en familia escriban las razones por las que están agradecidos. De esta forma, la atención estará concentrada en lo amable y positivo y se convertirá en una forma permanente de alabar a Dios por sus maravillas.

El sacrificio de Jesús en la cruz para salvarnos y que podamos pasar una eternidad a Su lado es la más importante, pero Su amor y gracia han permitido que tengamos miles de razones para agradecer, solo tenemos que detenernos a pensar cuáles.

¡Cuán bueno, Señor, es darte gracias y entonar, oh Altísimo, salmos a tu nombre; proclamar tu gran amor por la mañana, y tu fidelidad por la noche, al son del decacordio y de la lira; al son del arpa y del salterio! Tú, Señor, me llenas de alegría con tus maravillas; por eso alabaré jubiloso las obras de tus manos. Salmo 92:1-4.

Foto: Freepik 

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