-A Saray, tu esposa, ya no la llamarás Saray, sino que su nombre será Sara. Yo la bendeciré y por medio de ella te daré un hijo. Tanto la bendeciré que será madre de naciones y de ella surgirán reyes de pueblos. Entonces Abraham inclinó el rostro hasta el suelo y se rio de pensar. “¿Acaso puede un hombre tener un hijo a los cien años y Sara ser madre a los noventa?”. Génesis 17:15-17.
Según la historia bíblica, la falta de hijos no solo privaba a los padres de esta felicidad personal, sino que era considerado una señal de haber caído en desgracia ante Dios y era frecuente que produjera el rechazo de la sociedad, (Génesis 16:2, Sarai, 30:23, Raquel, 1 Samuel 1:1-18 Ana).
“Hay personas estériles desde el punto de vista de la genética, hombres que no engendran, mujeres que no conciben; y la teología de algunos grupos, sobre todo reproduccioncitas, está muy perturbada con este asunto. ¿Cómo decirle a una persona estéril que estará en pecado cuando se una sexualmente con su pareja, a sabiendas de que no puede tener hijos? Es una aguda pregunta, en la cual sale involucrado en persona el mismísimo Abraham, al igual que muchos hombres y mujeres santos que tuvieron y – tienen-ese problema sin que nadie sensato pueda acusarlos de pecado en el ejercicio de las funciones conyugales”, Darío Silva-Silva.
La reproducción asistida
Con el auge de la ciencia y la tecnología, el hombre, ha descubierto algunos procedimientos para subsanar la infertilidad, cuando una pareja de esposos, desea tener hijos y no puede naturalmente, recurren a la Reproducción Asistida (TRA).
Según Sanitas: “Los métodos de reproducción asistida, son técnicas médicas utilizadas para tratar la esterilidad e infertilidad, facilitando la fecundación mediante la manipulación de los gametos (óvulos y espermatozoides): La Inseminación Artificial (IA), La Fecundación In Vitro (FIV), la ICSI, o Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides.
La Inseminación Artificial, oscila entre el 15 % y el 25 % por intento. La ICSI permite obtener una transferencia de embriones en el 95-98% de los casos, con tasas de embarazo entre el 27 % y 35 % por ciclo, de la inseminación artificial oscila entre el 15 % y el 25 % por intento”.
La Fecundación In Vitro (FIV):
En menores de 35 años: 40 % aprox. de tasa de embarazo por ciclo.
De 35-37 años: Entre 27-36 % de tasa de embarazo por ciclo.
Entre 38-40 años: 20-26 % de tasa de embarazo por ciclo.
La bioética y la ciencia
Con respecto a este tema, en su libro Bioética Cristiana, el Doctor Antonio Cruz, considera: “Ante el desarrollo de toda esta tecnología biomédica, es normal que surjan dudas y dificultades que sólo mediante un análisis sereno y serio podrán irse despejando. Existe, no obstante, el riesgo de precipitarse y adoptar posturas restrictivas o demasiado intransigentes… No se trata de cerrarse en banda a la investigación que pretende luchar contra la esterilidad -humana, sino de exigir que se actúe con moderación y sentido ético.
La ciencia sin conciencia sólo puede conducir a la ruina moral del propio hombre, de ahí la necesidad de humanizarla o adecuarla a los intereses y valores auténticamente humanos”.
Libertad de conciencia
En el libro de Sexo en la Biblia, el reverendo Darío Silva-Silva opina: “Es verdad que en el mundo de hoy algunos médicos están asumiendo perfil de dioses, como empeñados en crear el robot biológico del que habló Huxley, el profeta de lo absurdo.
Ante tal estado de cosas, algunos cristianos piensan que tan grave como el aborto, es realizar una inseminación in vitro, pues está consiente de colocar varias opciones embrionarias en las probetas… Hay buenas razones para dejar en el ámbito de la libertada de conciencia”. Me refiero a la conciencia del otro, no a la de ustedes. ¿Por qué se ha de juzgar mi libertad de acuerdo con la conciencia ajena? 1 Corintios 10:29.
“Por otra parte la inseminación artificial, los bancos de semen y los vientres de alquiler que ya proliferan en la sexo-sociedad de consumo, abren grandes interrogantes; pero al margen de la responsabilidad que a los padres corresponda. ¿Qué hacer con los seres humanos concebidos y nacidos por tales métodos? ¿No merecen ellos recibir, acaso el mensaje de salvación igual que cualquier otra persona?”
Dios fertiliza lo infértil
En relación con la pregunta que hace Abraham. “¿Acaso puede un hombre tener un hijo a los cien años y Sara ser madre a los noventa? El pastor Hernán Estrada, de Casa Sobre la Roca Llano Grande, en su libro: 365 días en la vida de Abraham el padre de la fe, escribe: “Las palabras de Dios dadas a Abraham, respecto a su nuevo hijo lo llevan a cuestionarse debido al proceso natural de la procreación. Aunque él fue padre a los ochenta y seis años, ahora tiene cien, y en el caso de Sara la edad reproductiva con noventa años, quedó atrás hace mucho tiempo por causa de la menopausia. Por eso, para Abraham, resulta cuestionable el hecho de que algo así pueda llevar acabo, y es totalmente ilógico.
Así que el anuncio divino va acompañado de la duda humana de ¿si un hombre y una mujer pueden tener un hijo en su condición? Y la respuesta de acuerdo a este criterio resultaría muy simple, no, no pueden.
Pero Dios se lo está prometiendo, así que Abraham no puede más que asombrarse y confiar, en que si Dios lo dice así será, incluso por encima de las posibilidades”.
Aunque las circunstancias te demuestren que es imposible, confía de todo corazón, sí Dios te lo dijo, Él lo hará: Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente—, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible. Marcos 10:27.

