La Semana Mayor o Semana Santa es una festividad tradicional del cristianismo, sin embargo, católicos y evangélicos la abordan de distinta manera y realizan distintos eventos para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesús, tras vencer a la muerte y al pecado, como punto máximo de la salvación de la humanidad.
La iglesia cristiana evangélica marca una gran diferencia a la hora de llevar esta festividad religiosa y no tiene una celebración establecida, lo que es una marcada diferencia con el creyente católico, pero su foco se centra más en la conmemoración de los últimos días del ministerio salvador de Jesús en la tierra. Es por eso que muchas iglesias cristianas tienen cultos especiales por días para recordar de forma especial las enseñanzas del Hijo de Dios e incluso, muchas de ellas realizan jornadas especiales de evangelización, oración y alabanza.
Igualmente, los pastores y líderes cristianos abogan en estas fechas por un examen interno del creyente y del no creyente a la luz de la vida y del ministerio de Jesús que se leen en los cuatro Evangelios de las Sagradas Escrituras. Durante la Semana Santa para los evangélicos no existen días santos, porque la Biblia exige y llama al creyente a observar y practicar los mandamientos y enseñanzas de Dios todos los días de su vida. Esto no significa que durante los días de Semana Santa, no se aproveche este tiempo para la reflexión espiritual, la lectura de la Palabra de Dios, la práctica de los hábitos espirituales, así como su examen interno en busca del arrepentimiento de los pecados.
“En Semana Santa ocurren una serie de fenómenos curiosos. Aun los que no practican la fe cristiana firman, por ejemplo, tratados de paz o ceses al fuego. La gente trata de “recogerse” en familia, así como de enfatizar los valores tradicionales y miran más allá de los sentidos corpóreos. Es decir, es una época en los cuales los valores humanos se vuelven esenciales otra vez en las relaciones interpersonales. Es indiscutible que en todas las naciones, no importa que religión practiquen ni que problemas tengan, esta es una fecha en la cuales se está buscando a Dios ¿A qué se debe eso? Muy sencillo, a que en su subconsciente colectivo la humanidad caída, instintivamente, honra a su redentor”, sostiene el pastor Darío Silva-Silva.
Un mensaje del pastor Darío Silva-Silva para esta semana Santa…
Nosotros utilizamos esta semana para muchas cosas importantes en el cristianismo sobre todo de la biografía de Jesús de Nazareth, pero todos los días estamos predicándolo. Estamos totalmente seguros es que el cristianismo es para aplicarlos diariamente, como lo dijo muy Paul Tillich, gran teólogo del siglo XX: “el cristianismo no es una religión, aunque tenga elementos religiosos”.
El cristianismo es, exactamente, un life style: un modo de ser y de vivir. Hay que llevar a la práctica lo que se predica.
Por supuesto tendremos actividades en donde recordaremos el lavatorio de los pies, la institución de la Santa Cena, la traición de Judas y el día viernes recordaremos el drama del Calvario.
La desesperanza del país nace de que se sembró odio y se recoge odio, sí sembrará amor recogería amor. Las nuevas generaciones están obligadas a rectificar esa línea de conducta y nosotros estamos tratando de hacerlo. En la Biblia dice que hay tres virtudes teogables: La fe, la esperanza y el amor, el mayor es el amor. Si Dios lo dijo él lo hace y entonces esa es la esperanza bienaventurada y en medio de la desolación siempre tenemos esa esperanza en nuestro corazón porque estamos seguros de que el que prometió, lo cumplirá.
Ahora el corazón del hombre y la mujer colombianos está herido por tantas cosas de tantas generaciones. Dios mío, que está Semana Santa sirva para que el inconsciente colectivo empiece a cambiar, para que realmente meditemos en lo que aconteció hace más de 2.000 años con Jesús de Nazareth.
Sí entendemos el drama de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo todo cambiará, porque el que deposita en Dios su fe tiene esperanza. Colombia es una tierra de esperanza.
¿Cómo guiar a los colombianos para que busquen ese camino, el de la paz y la reconciliación?
750 años antes de que naciera Cristo en una pesebrera, rodeado de animales y en un estado de indefensión y pobreza, el profeta Isaías dijo que lo llamarán “Príncipe de paz”. Cuando Jesús nace, lo ángeles cantan: “paz en la tierra” y cuando el Señor saluda a sus apóstoles dice “Shalom” que significa “les doy mi paz”. Antes de ser crucificado, les doy mi paz, y cuando Resucita, paz para todos ustedes.
El apóstol San Pablo, sistematizador de la doctrina cristiana, nos dice muy claramente que la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento tiene que llenar nuestros corazones de Cristo Jesús.
En el griego la palabra paz es ‘Eirene’, un estado de absoluta quietud y/o tranquilidad aún en medio de los conflictos. Hegel, un gran pensador protestante y a quien otros interpretaron de otra manera, dijo que la vida del hombre es un proceso dialectico y solo se supera mediante las dificultades. Cada escollo que se presenta es simplemente una oportunidad, es un test que Dios nos pone al frente para llevarnos a un sitio más alto. Y por supuesto, el Espíritu Santo nos guiará en estas piadosas cosas que se realizan en Semana Santa, que no son lo importante porque son lo apenas símbolos de algo que sucede en el mundo sobrenatural.
Dios mismo se hace hombre por amor a nosotros ¡no había quién mediara entre Dios y los hombres! porque estábamos separados por el pecado, pero cuando Jesús es colgado en el madero, sus pies no tocan el suelo y está suspendido en el aire, como un puente de comunicación entre el padre y los seres humanos sobre la tierra otra vez.
Eso es lo que debemos recordar, Jesús en la cruz cargó con todos nuestros problemas, todos nuestros pecados y todo lo malo que somos lo cargó Él. Y todo lo bueno, lo santo y lo puro que es Él se ‘abonó a nuestra cuenta gratuitamente’, por eso se habla de Gracia. Jesús ya pagó, tu solamente debes tener fe que traerá esperanza y eso te permitirá diluir el odio en todas partes para que llegue el amor y lo invada todo sobre la Roca y bajo la Cruz.

