Una historia de verdad: Jesucristo se hizo hombre

por Revista Hechos&Crónicas
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Las risas no se hacen esperar, los regalos alegran a los niños. La familia está unida en torno a la celebración más especial del año… y sin embargo muchos se quedan en la fiesta y no conocen el porqué de esta celebración.


Cada 24 de diciembre, las familias se reúnen en torno a una mesa llena de exquisitos manjares. Las casas están decoradas, brillantes luces llenan el ambiente. Los aromas inconfundibles de la época perdurarán en el recuerdo.

Para Timothy Keller, reconocido pastor y escritor estadounidense, quien falleció a comienzos de este año, “la Navidad es francamente doctrinal. Lo invisible se ha hecho visible, lo incorpóreo se ha hecho corpóreo. En otras palabras, Dios se ha hecho hombre.

No se trata solamente de una doctrina específica, sino también única. La doctrina siempre te distingue. Una de las razones por las que tenemos miedo de hablar de doctrina es porque nos distingue de los demás. La Navidad es Encarnación. Si entiendes la palabra encarnación, entenderás de qué se trata la Navidad”.

Y es que la Navidad no puede perder su significado real para convertirse en una festividad más, en una celebración más, en una actividad comercial más… la Navidad es un hecho que partió en dos la historia de la humanidad y por eso merece ser celebrada.

No solo es una historia, es verdad

Muchos argumentan que Jesús no nació en diciembre. ¡Y tienen razón! “La Navidad surgió por una transculturización de creencias paganas dentro de la iglesia latina, cuando el cristianismo comenzaba. No es verdad, e históricamente se puede confirmar, que Jesús naciera el 25 de diciembre, entre otras curiosidades, porque el evangelista Lucas nos cuenta que cuando el Señor vio la luz allí en Belén había pastores a la intemperie, y diciembre es época invernal, hecho que se vuelve improbable. Por lo tanto, algunos sitúan el nacimiento de Jesucristo en abril o mayo, en época primaveral. Pero eso no es importante. La transculturización se debió a que, a partir del siglo II, muchos paganos que venían de la mitología greco-romana, asumieron el cristianismo como una nueva fe, principalmente a partir del emperador Constantino que dictó el famoso decreto de tolerancia de los cristianos.

El 25 de diciembre era el solsticio. Al haber el cambio cósmico, ellos en Roma habían decretado la celebración del Sol invicto, el nacimiento del sol. A los cristianos de entonces se les ocurrió que como Jesucristo es el sol espiritual, podíamos celebrar en esa fecha su nacimiento. En sí mismo el asunto no tiene mayor importancia, pero de lo que sí podemos estar seguros es de que no fue el 25 de diciembre la natividad de Jesús”, asegura el pastor Darío Silva-Silva.

Hay personas que creen que este desfase en las fechas demuestra que la historia de Jesús no es más que un mito. Pero la Navidad no es un mito. Es una historia real.

“La Navidad es el momento para recordar que un día Dios se hizo un bebé en las entrañas de una mujer virgen, nació en un estado de indefensión y de pobreza, en una pesebrera, despojado de todo, el Rey del universo, Señor de la creación, por amor a nosotros” afirma el pastor Darío Silva-Silva.

¿Qué importa si el día y el mes del nacimiento de Jesús no coinciden con la realidad?

Así lo expresa el pastor Keller cuando asegura: “La Navidad no es sólo una historia francamente doctrinal, sino también audazmente histórica. El pesebre, la resurrección, la historia de Jesús no es sólo una historia.

Es verdad. Esto va completamente en contra de lo que la persona promedio cree. La persona promedio dice que son parábolas, que son leyendas, que no sucedieron.

El significado de la Navidad es que Jesucristo realmente vivió, realmente murió y realmente resucitó. Ocurrió en la historia. Él hizo estas cosas. Él dijo estas cosas.

Si Jesús no hubiera venido, la historia de la Navidad sería un paradigma moral más para aplastarte. Si Jesús no hubiera venido, no quisiera estar cerca de esas historias de Navidad que dicen que debemos sacrificarnos, que debemos ser humildes, que debemos ser amorosos. Todo eso lo único que lograría es aplastarte hasta los huesos, porque si no es verdad que Juan lo vio, lo escuchó, lo sintió, que Jesús realmente vino a hacer estas cosas, entonces la Navidad es deprimente”.

Pero Jesús vino. Nació en la humildad de ese pesebre (Lucas 2:7) para llenarnos de esperanza.

“Mira lo que Dios ha hecho para que lo conozcas personalmente. Si el Hijo vino hasta aquí para convertirse en una persona real para ti, ¿no crees que el Espíritu Santo hará todo lo que esté en Su poder para hacer de Jesús una persona real para ti en tu corazón?

La Navidad es una invitación a conocer a Cristo personalmente. Es una invitación de Dios para decir: Mira lo que he hecho para acercarme a ti. Ahora acércate a mí. No quiero ser un concepto; quiero ser un amigo”, continúa Keller.

La invitación es a que esta Navidad reavives tu fe en Jesús y renazca en tu corazón el fuego por Dios, para que puedas compartir con el mundo entero aquel nacimiento que nos regaló eternidad.

Por: María Isabel Jaramillo – Isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Freepik y Revista Hechos&Crónicas (Montaje)

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