Cómo ser buenos abuelos…

por Jennifer Barreto

La figura de los abuelos es supremamente valiosa para los nietos. Son grandes héroes que marcan la infancia y su rol excede ampliamente la crianza, pues no están para educar sino para disfrutar.


Hablan de Dios: Explican que Dios es un Padre amoroso, comprensivo y ayudador.

Son creativos y planean soluciones: Cuando de jugar se trata, los abuelos se ingenian juegos, canciones y brindan bienestar. Si los nietos están en apuros, los súper abuelos salen al rescate.

No son entrometidos: Hay abuelos que de vez en cuando aportan con un consejo valioso y es una bendición porque lo hacen con sabiduría; pero hay otros que todo el tiempo están opinando sobre cómo criar a los nietos y se entrometen tanto en la vida familiar que incluso desautorizan, levantan castigos y pasan por alto las reglas impuestas.

Levantan generaciones con principios, valores y fundamentos: Los abuelos temerosos de Dios son consientes que sus nietos serán los hombres y mujeres del mañana, por eso tienen claro lo que dice la Palabra de Dios, oran fervientemente y claman por esa nueva generación.

Tienen claro que la educación le corresponde a los padres: No es bíblico que los abuelos corrijan a los nietos. Son papá y mamá los que tienen esa tarea. Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza… Proverbios 19:18a.

No son abusivos: Tratan a sus nietos con amor, no son autoritarios, violentos o gritones. Aquellos que se comportan así, se convierten en los seres más tóxicos que los nietos puedan tener.

No son tóxicos: Los abuelos forman una parte importante en la vida de los hijos y de los padres. Son quienes brindan cariño, apoyan a los padres y buscan lo mejor para los nietos. “Sin embargo, cuando hay una conducta nociva por parte de los abuelos, pueden echar abajo los valores, normas, relaciones y hábitos que se les han enseñado a los niños para que crezcan sanamente”, explica Ana Díaz, terapeuta de familia.

Si deben cuidar a los nietos y hay dificultades, lo hablan en privado: Muchas veces los abuelos deben experimentar batallas campales con sus nietos. Mientras unos explotan en furia, otros prefieren hablar en privado con los papás y tratan de solucionar las situaciones sin involucrar a los nietos. Así se hace.

No son permisivos: Los abuelos que realmente aman son alcahuetes con límites, pues no permiten todo lo que quieren sus nietos. Abuelo y abuela son expertos en oler el peligro, saben que sí y qué no. En cambio, aquellos que permiten todo con tal de mantenerlos contentos y ganarse su cariño, provocan que los niños se comporten como unos verdaderos malcriados y cuestionen el cariño de sus padres.

Abuelos: Transmisores de sabiduría

Un elemento clave que va de la mano con el rol que desempeñan los abuelos es la sabiduría. Y es que si nos remontamos a la historia bíblica, vemos que en la sociedad donde creció Jesús, los ancianos no eran marginados sino por el contrario, respetados. La razón era muy sencilla: veían en ellos los transmisores de la sabiduría.

El rey Salomón escribió en Proverbios 13:22a lo siguiente: El hombre de bien deja herencia a sus nietos. Si observamos cuidadosamente el texto, vemos que es una riqueza incalculable la sabiduría que abuelos pasan a sus nietos.

¿Pero cómo transmitir esa sabiduría en esta época tan convulsionada donde muchos niños y jóvenes no escuchan el consejo de los mayores? Según el portal Familias Sólidas, “un fundamento que deben desarrollar los abuelos es aprender a escuchar a los nietos. No pretender imponer, sino oír y persuadir a partir de dos elementos: oración constante y ejemplo.

Es evidente que si les transferimos principios y valores, y esas pautas tienen peso y están respaldadas por el ejemplo, ejercerán mayor influencia que todo cuanto puedan aprender en lo que enseña el mundo”.

El gran legado

Una reflexión de Compelling Truth dice: “Entonces, ¿cuál es ese gran legado que podemos dejar a nuestros nietos? Es clave planificar y preparar un legado de experiencia, conocimiento y sabiduría en estas seis áreas del desarrollo: 1. Conocimiento del camino de vida de Dios, 2. Desarrollo de carácter, 3. Madurez emocional, 4. Habilidades sociales, 5. Responsabilidad, 6. Habilidades físicas.

Estas cualidades no son inherentes a un niño sólo se adquieren cuando se sigue el consejo de Proverbios 22:6. Y con seis décadas de caminar por la vida, un abuelo seguramente ha aprendido cuál es el mejor camino a seguir. La vida de un abuelo es un tesoro de conocimiento en cada una de estas áreas, lleno de lecciones aprendidas que, si se transmiten efectivamente, pueden cambiar la vida de sus nietos. El reto es analizar lo que han experimentado y aprendido acerca de estos seis aspectos de la vida y luego encontrar maneras apropiadas y sencillas de enseñarlas a sus nietos. Son estas historias familiares y experiencias —las oportunidades de enseñarles y el amor que alimentamos al hacerlo— lo que ellos más apreciarán en el futuro.

Aquellos abuelos que reconocen su responsabilidad y se esfuerzan por cumplirla bien, no tardarán en darse cuenta de cuán cierto es Proverbios 17:6; encontrarán una gran recompensa en el gozo satisfacción y compañía únicos que un nieto puede dar. Transmita un legado a sus nietos, prepáreles la herencia invaluable de tener una relación cercana con usted.

Y, mucho después, cuando hayan crecido y usted se haya ido, ellos seguirán beneficiándose de ese tesoro con recuerdos de amor, inspiración, enseñanzas, ánimo y sabiduría”.

Por: Jennifer Barreto – jennifer.barreto@revistahyc.com

Foto: Drazen Zigic – Freepik  (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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