Analiza tu año

por Revista Hechos&Crónicas

Se acaba el año y llega el momento de revisar qué se hizo. Muchas personas se frustran al pensar  en los propósitos de Año Nuevo que no se cumplieron.


Sin embargo, más que entristecerse por lo que no se logró, y antes de planear el próximo año, es importante analizar cómo estuvo tu año en diferentes áreas, con el fin de terminar este 2023 con el corazón sano y comenzar el 2024 en las mejores condiciones.

No es una evaluación como la que realizan las empresas sobre el desempeño de su personal, se trata de un momento de introspección en el que se evalúa en soledad y en intimidad con Dios si se está cumpliendo el propósito de vida en todas las áreas.

Este proceso es tan personal que puede variar de una a otra persona a otra. Sin embargo, te dejamos estos cinco pasos recomendados que te ayudarán a organizar el análisis de tu año.

Una cita privada

Regálate un tiempo contigo mismo y con Dios. Un tiempo a solas, de intimidad en el que no tengas interrupciones ni afán. No tiene que ser demasiado largo ni corto, tómate el tiempo que necesites. No olvides tomar nota, es fundamental para evaluar el proceso.

Vida personal

Analiza los aspectos fundamentales de tu vida personal. ¿Cómo están las diferentes áreas que conforman tu cotidianidad?

Salud

¿Cómo está tu peso? ¿Ya te hiciste un chequeo general? Como recomendación, no lo dejes para enero, pues después de los “excesos” de fin de año, seguramente saldrán alterados. Sin embargo, no dejes de hacerlo respetando tu edad y tu condición. No descuides los dolores o síntomas que estés presentando, ni las recomendaciones médicas. Cuida tu alimentación y haz ejercicio regularmente. Incluye el cuidado de tu salud mental, desarrolla un hobbie, toma tiempo para relajarte. En pocas palabras, haz todo lo que esté en tus manos para mejorar y/o mantener tu salud.

Sin embargo, les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad. Jeremías 33:6.

Tu relación con Dios

Recuerda que Dios toca, pero te corresponde a ti abrir la puerta. Tener una relación íntima con Dios depende de tu deseo, de lo intencional que seas para conseguirla y aunque no se trate de una lista de cosas por hacer, evalúa qué tanto tiempo estás dedicando para hablar con Dios, acercarte a Él y leer su Palabra. Esta es la manera en que comienzas el camino de una relación íntima y satisfactoria con tu Padre Celestial.

Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo. Apocalipsis 3:20.

Familia

Incluye en este punto a tu pareja y a tus seres queridos más cercanos. ¿Estás siendo la persona que ellos necesitan y haciendo lo que Dios te puso a hacer en la vida de cada uno de ellos? ¿Cómo están las relaciones con tu pareja o cónyuge, con tus padres, con tus hijos, hermanos y el resto de tus familiares? Si hay algo que tengas por mejorar, hazlo. Recuerda lo que dice la Biblia: ¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! Salmo 133:1.

Vida profesional

¿Estás en la situación laboral y profesional que querías? ¿Estás dando el 100 % en esta área? ¿Estás permitiendo que el trabajo sea lo más importante de tu vida? Analiza qué hiciste durante este año para capacitarte, adquirir habilidades y conocimientos nuevos, qué te dejó satisfecho y qué tienes para mejorar. Cómo podrías desarrollar ese proyecto que tienes en mente. Son muchas aristas que debes analizar, pero, lo más importante es que tu trabajo no se convierta en tu dios y que no permitas que ocupe el lugar de tu familia.

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. Colosenses 3:23-24.

Ya tienes tu plan de acción

Si dejaste por escrito lo que tienes por mejorar en cada área de tu vida y lo que ya estás haciendo bien, tienes el inicio de tu plan de acción para el próximo año. Lo que debes hace ahora es establecer los pasos a seguir para mantener o mejorar cada uno de estos aspectos. No plantees objetivos generales sino concretos para que puedas medir claramente tu avance. La idea no es que vuelvas tu vida un asunto frío, sino que tengas una correcta mayordomía de lo que Dios te ha entregado.

Por: María Isabel Jaramillo – Isabel.jaramillo@revistahyc.com

Foto: Estee Janssens –  Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative commons) 

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