Juventud entre vapores

Por Norma Elizabeth Pinzón

Fumar un cigarrillo es casi impensable para algunos jóvenes, pero vapear parece ser algo más atractivo. Hace unos años llegó una forma de consumir nicotina en delgados dispositivos electrónicos que contienen líquidos de diferentes sabores y olores. Para muchos, estos dispositivos se ven geniales y elegantes, algo que también ocurrió con el cigarrillo cuando estuvo de moda durante el siglo XX. Ahora, los vapeadores llegaron a conquistar a las generaciones del siglo XXI.

Entre charla y risa, hay un muchacho que aspira un producto de un aparato con apariencia de una memoria USB. Se le escapa un gran vapor de su boca y nariz mientras habla con su amigo. Comparte una linda tarde con más personas que no parecen importarles la nube de vapores que se forma a su alrededor.

Por el contrario, les agrada. Su vapeador suelta un ligero olor a frutas tropicales. Algunos le piden una “chupada” para probar, y el joven con gusto ofrece su delgado aparatico sofisticado con orgullo como si le diera algún tipo de estatus social.

“Muchos vapean por estar a la moda o por pertenecer a un grupo de personas. El vapeo te lo muestran como algo cool, menos grave, algo que cuida el medio ambiente. Es más aceptado por la gente porque supuestamente hace menos daño que el cigarrillo y por ende se consume más”, comparte una joven cristiana de manera anónima a Hechos&Crónicas. “Los jóvenes pueden ver el vapeo como algo normal. Es una puerta que te muestran muy bonita, pero es una mentira, tú terminas metiéndote algo que no es sano y puede hacerte querer probar otras cosas”. Es por eso que muchos jóvenes piensan que los vapeadores son principalmente sabores y creen que solo están inhalando un gas agradable.

Aproximadamente el 20% de las personas entre los 18 y 34 años vapean hoy en día, según reveló el CNN. Por otro lado, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU., informó que 24,3% de los estudiantes de secundaria han usado un vapeador en los primeros meses de 2020.

En Colombia, según la última encuesta del DANE en 2019, el 5% de la población ha consumido cigarrillos electrónicos o vapeadores y el rango de edad oscila entre los 12 y 65 años. Por ende, es algo que no está lejos del alcance de la juventud.

¿Vapeo y por qué es malo para la salud?

Vapear es el acto de inhalar el vapor producido por un líquido que es calentado por un cigarrillo electrónico, pluma o vaporizador personal. Este líquido contiene sustancias químicas tales como nicotina, propilenglicol, glicerol, aromatizantes e incluso algunos llegan a contener marihuana u otras drogas. Aunque el golpe de nicotina no es tan fuerte como un cigarrillo, es un producto que brinda variedad de sabores y olores, haciéndolo más consumible. Así pues, el vapeo adolescente ha superado el consumo de cigarrillos.

“Este aumento podría estar relacionado con el aislamiento social, la depresión o incluso la intensa presión social de los amigos. La dependencia de la nicotina puede ser tan fuerte que hace que sea muy difícil para las personas dejar de fumar o vapear”, dijo el neumólogo y especialista en dejar de fumar de la Clínica de Cleveland, Humberto Choi. Adicionalmente, el consumo de vapeadores los hace más susceptibles a engancharse a la nicotina más rápido que los adultos, porque sus cerebros todavía están en desarrollo.

Un mal por otro mal

Algunas personas acuden al vapeo como una alternativa al cigarrillo. Así lo mostró el testimonio de la chica cristiana anónima que compartió con H&C cómo lo que surgió como una ayuda para dejar de fumar, se convirtió en un producto popular aún más adictivo. “Yo fui fumadora desde los 17 años, en una temporada fumaba más que otras, pero lo hacía socialmente. Dejé de fumar por un año, pero llegaron los parciales, el estrés, el trabajo, el estudio, tenía muchas responsabilidades y lo que uno siempre tenía en su cabeza es que el cigarrillo te desestresa, te relaja y te calma la ansiedad, entonces volví a retomar el cigarrillo. Cuando salieron los famosos IQOS (cigarrillo electrónico), me contaron que tenían contenido de nicotina en un menor porcentaje. Pensé: es una manera para empezar a dejar el cigarrillo. Lo compré y lo aspiraba (ya no le dicen fumar sino aspirar) pero me mareaba, no me gustaba el olor. Tiempo después me cansé del IQOS y conocí el vapeador. Este tiene nicotina, y es una delicia, no huele nada, no molesta, entonces puedes estar en la cama o en una reunión y no pasa nada, sabe rico, hasta huele rico. Entonces uno cada vez lo consume más. Hasta que empecé a darme cuenta que realmente no estaba dejando de fumar”.

Estos son algunos riesgos:

– Puede dañar partes del cerebro que controlan la capacidad de retener información y prestar atención.

– Puede causar enfermedades pulmonares o cáncer.

– Causa daños a células vitales del sistema inmunológico.

– Aumenta el riesgo de futura adicción a otras drogas.

Vaporizando la mentira

“Cada que yo cogía ese vapeador había algo que me decía ‘no lo hagas’. Yo sabía que era el Espíritu Santo, pero a pesar de ser cristiana, era una lucha que yo tenía, pues yo quería, pero a la vez no quería dejar el cigarrillo ni el vapeador. Gracias a Dios tuve la revelación y entendí que la fuerza no la tiene uno, porque cuando uno batalla solo, nunca la va a lograr.  Realmente la batalla se hace sabiendo que Cristo está en mí y que la fuerza para superarlo viene de la fuerza que Él me da. Orar es fundamental para que sea Él supliéndonos de ese vacío que de pronto en algún momento el cigarrillo o el vapeador intentó llenar. El consejo que les doy a los jóvenes es que no se aparten jamás de Dios. Dios es nuestro todo, Él es el único que nos llena y nos da la fuerza para caminar conforme a Su Palabra”, finaliza. Es por eso que no podemos ceder ante la presión social, Gálatas 5:1 nos recuerda que Cristo nos dio la libertad, por ende, hay que permanecer firmes y no someternos a la esclavitud que pueden generar cosas como el vapeo.

Foto: Nery Zarate – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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