24 semanas…

Por Revista Hechos&Crónicas

¿Vamos de mal en peor? Se preguntan muchos… En 2006, la Corte Constitucional aprobó tres causales para que cualquier mujer interrumpa voluntariamente su embarazo en los primeros tres meses de gestación. Y el pasado 21 de febrero, con una votación 5-4 se despenalizó esta práctica hasta la semana 24 de gestación. Ahora Colombia se convierte en el séptimo país de Latinoamérica donde el aborto es una decisión personal.

Un feto a las 24 semanas mide entre 21 y 22 centímetros y pesa aproximadamente 700 gramos. La mayoría de órganos sensoriales están maduros (tacto, olfato, oído y papilas gustativas), es decir que con los estímulos del exterior, el feto empieza a interactuar. Su contorno, cada vez más redondeado, va adquiriendo poco a poco las formas típicas de un recién nacido.

El bebé no para de moverse dentro del útero. Flota en el líquido amniótico, da volteretas, se estira, bosteza… duerme aproximadamente 20 horas. Sus pulmones cada vez funcionan mejor, aunque todavía no están preparados para el mundo exterior. Sin embargo, según los expertos, en la semana 24 de embarazo se considera la edad legal de viabilidad del feto. Esto significa que, a partir de este momento, el bebé es viable y, de nacer prematuramente, los médicos están obligados legalmente a aplicarle cuidados y tratamientos orientados a salvar su vida en una unidad de cuidados especiales pediátricos.

Querida lectora: si por tu mente ha pasado la idea de abortar y acabar con la vida de ese pequeño que llevas dentro de ti, piénsalo. Ese embrión puede parecer insignificante, pero es una criaturita llena de vida. Si has pasado por este proceso, recuerda que Dios es misericordioso, nos perdona y hace todo nuevo.

Las mujeres que han pasado por un aborto saben lo difícil que es. Es una práctica que afecta la parte mental, emocional, relacional, física y espiritual. Si quieres conocer más del tema, te invitamos a leer nuestro especial sobre el aborto en nuestra página de internet www.revistahyc.com.

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Salmos 139:13-16.

Foto: Freepik

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