Upcycling: la segunda vida de las cosas

Por Norma Elizabeth Pinzón

En un mundo donde fabricar unos jeans requiere más de 7.500 litros de agua y donde la elaboración de una camiseta estándar implica más de 2.700 litros, existe una solución sencilla y práctica: dar una segunda vida a las cosas.

¿Cuántos hemos comprado compulsivamente cosas innecesarias? En actividades como el Día sin IVA o el Black Friday adquirimos ropa, zapatos, televisores, comida y muchos más artículos sin necesidad de tenerlos, para luego acumularlos y dejarlos en el olvido. Sin embargo, cuando creemos que ya es hora de botar o regalar, es cuando podemos darles una segunda oportunidad con el upcycling.

El upcycling es un término muy común en el mundo de la moda sostenible y el movimiento zerowaste, donde se nos anima a alargar la vida útil de un producto con algunas modificaciones para mejorarlo. El upcycling -un neologismo de los conceptos reciclar (recycling) y mejorar lo que ya tienes (up)- te invita a poner en práctica tu creatividad buscando la forma de volver a utilizar las cosas que ya tienes, evitando así la contaminación y el consumo innecesario.

¿Por qué buscar una nueva vida a las cosas?

Lo que más consume la gente es moda. Ciudades como Bogotá, genera un promedio de 318 toneladas de residuos textiles a diario, que podrían ser aprovechables. Según la organización Waste&Resources Action Programme (WRAP), en el Reino Unido, una persona utiliza una prenda 3,3 años y luego la desecha, principalmente por daños o porque simplemente pasó de moda.

El consumo innecesario de prendas de vestir es antiecológico. El movimiento global Fashion Revolution indicó que la industria de la ropa es responsable de generar 92 millones de toneladas de desperdicios sólidos al año en el mundo, donde una prenda puede tardar entre un mes y hasta 500 años o más en descomponerse. Adicionalmente, la confección produce 1,715 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono, lo que convierte a este sector en el segundo más contaminante del mundo, después de la industria petrolera. También un estudio de la ONU en el 2019, señaló que la industria de la moda es “responsable del 20% del desperdicio total de agua a nivel global”.

Dicho panorama no mejora cuando tantas personas son amantes de la moda rápida (Fast Fashion), pues hay millones de productos en tendencia que se lanzan a gran escala para satisfacer la acelerada demanda de los clientes. Son productos que, por la misma rapidez, no suelen contar con una buena calidad y, por ende, generan más contaminación. Hay reportes que exponen que la industria textil tiene trabajadores mal pagados, denuncias de empleo infantil y condiciones deplorables para producir en serie. Por eso, es necesario empezar a hacer compras conscientes, sabiendo que para que un objeto llegue a tus manos tuvo que pasar por un proceso previo y que seguirá impactando positiva o negativamente nuestro alrededor.

Por un pensamiento más amigable con la creación

Afortunadamente, empieza a ponerse de moda ser sostenible, pues existen muchas alternativas para reutilizar los desechos, usar productos amigables con el medio ambiente y ahora está la opción del upcycling. En países como Londres las personas buscan comprar ropa de segunda (vintage), y en Colombia cada vez se habla con menos estigmas del tema gracias a iniciativas como Go Trendier, Garage Sale, Renueva Tu Clóset y Bronce Alana, entre otros proyectos que incentivan a la gente a buscarle otros usos a las cosas que ya poseen.

A pasos agigantados el mercado de segunda mano creció en un 450% en los últimos cinco años, y según Boston Consulting Group: “El negocio global de todo tipo de objetos de segunda mano se incrementará entre un 15% y 20% hasta el 2026”.

La pandemia también ayudó a empujar este mercado pues los consumidores están cada vez más dispuestos a dejar de comprar y a ser sostenibles.  Hoy te invitamos a ser parte del cambio y no seguir las modas rápidas que impactan negativamente el hogar que Dios nos dio. Hasta el mismo Jesús nos invita a ser sabios administrando lo que tenemos y no desperdiciar. Una vez que quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos: —Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada. Juan 6:12.

Al optimizar la vida de cualquier objeto se pone en práctica nuestra capacidad de hacer buen uso de los recursos que Dios ha dado al ser humano. Antes de tirar cualquier cosa a la basura, pensemos si se puede reutilizar, reciclar o reparar, o si puede ser útil para otra persona, dándole una segunda oportunidad a las cosas.

Por: Norma Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Hugo Clement – Unsplash (Foto usada bajo licencia Creative Commons)

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