Alberto Cepeda Zubieta, la voz sin tiempo

Por Jennifer Barreto

Marcas como Revlon, Johnson&Johnson, Colgate, entre otras, han tenido en sus comerciales de radio y televisión a una de las mejores voces que tiene el país: Alberto Cepeda Zubieta. Tuvimos la oportunidad de hablar sobre su vida, su carrera y sus sueños.

Este bogotano de ascendencia boyacense por parte de mamá, tiene 80 años y lleva 50 de casado con su gran amor: María Cristina Triana con quien tiene cuatro hijos. Alberto Cepeda es un apasionado por su trabajo, pero ante todo, ama a Dios sobre todas la cosas.

Cuando era niño empezó a cultivar su voz sin darse cuenta, y fue gracias a una de sus profesoras que le pedía en clase que leyera en voz alta la cartilla “La alegría de leer”. “Yo leía claro, con cuidado, tenía buen tono de voz, y cuando mi maestra de primaria nos hacía leer en el salón decía: -que lea Albertico porque lee muy claro, pronuncia muy bien y tiene mucha claridad en la voz-”.

Y Albertico, como le decían cariñosamente en su colegio, creció y descubrió que su voz era única. Se aficionó prontamente por la radio. “Cuando tenía cinco o seis años de edad, me enfocaba en cómo hablaba Efrén Yepes, recuerdo que hacía un programa sobre variedades, hablaba del estado del tiempo, temas deportivos, daba la hora y presentaba música. Me gustaba oírlo porque tenía buena voz, eso hizo aficionarme por la radio”.

Así empezó…

En 1961 hizo su primer “pinito” como locutor.

“Cuando era estudiante universitario empecé a trabajar en Rep Publicidad y un día, uno de los cliente pidió que le grabaran una cuña de una cacharrería, llamada “La Garantía”, que quedaba cerca a San Victorino. La grabé en mi voz, gustó mucho y sonó en la radio por mucho tiempo, esa fue mi primera grabación, mi primer pinito”.

Y así, de pinito en pinito Alberto Cepeda que nunca fue a ninguna academia. “No estudié locución, solo lo que aprendí en la universidad. Mi formación fue empírica oyendo la radio, las voces”, cuenta.  Después de la cuña de la cacharrería, la voz de Alberto empezó a escucharse en radio y televisión. Una nueva voz estaba cautivando a los medios en el país. “Grabé para Pilas Eveready y llegaron más clientes, a tal punto que hice locuciones para comerciales inolvidables como: Revlon, Johnson&Johnson, Colgate y muchos más. También hice un programa radial con mucha sintonía llamado Ejecutivos. Este programa me abrió muchas puertas”.

El secreto de Alberto

¿Qué hace este locutor para tener ese vozarrón? Se preguntarán muchos. ¿Qué secreto tiene Alberto para mantener esa voz tan vigente y actual? “Yo cuido mi voz, ¿cómo? evito el aire acondicionado, salir acalorado, no tomo bebidas frías, todos los días leo en voz alta para escucharme y corregirme”. Si todos pensábamos que tenía algún “ritual especial” no es así, aunque no sobra decir que una de sus claves para mantener la belleza de su voz es orar por su garganta y dar gracias a Dios por su talento (una vez me lo dijo en una de sus clases).

Durante su trayectoria, ha admirado varias voces. Algunos de ellos: Otto Greiffenstein, Juan Harvey Caicedo, Alberto Piedrahíta Pacheco, Jorge Antonio Vega, Gloria Valencia de Castaño, Teresa Gutiérrez y muchos otros. “Yo diría fueron mis maestros, con ellos aprendí, y los admiré muchísimo por sus grandes voces”. Y como leen, no hay ningún secreto. La clave es cuidar su voz y entregársela a Dios.

A Alberto le gusta caminar en su tiempo libre, leer un buen libro y leer a diario la Biblia para extraer de ahí sus cápsulas llamadas Mensajes Eternos que envía por las redes todos los días a  mucha gente que los solicita. “También me gusta conversar con mis amigos (muchos de ellos que me han dado trabajo) y me fascina llamarlos, encontrarme con ellos y tomar un café para hablar de diversos temas… hasta de la vida pública, y a veces hasta renegar, porque cuando toca, toca”, cuenta Cepeda entre risas.

Otra cosa para destacar de este gran locutor es que durante su trabajo nunca ha aparecido el sentimiento de frustración. “Creo que todo lo que he hecho me ha gustado porque hay respeto, amor, dedicación y todo lo que he grabado me ha agradado y me ha dejado buenas enseñanzas”.

¿Y qué cosas chistosas o anecdóticas recuerda? “Un día hice una grabación para Estados Unidos y no sabía nada de inglés, pero la grabé. Ustedes no se imaginan la cara que me hicieron cuando pronuncié mal la palabra ‘playa’… bueno, analicen” (risas).

Y esas enseñanzas y todo su bagaje, lo han llevado a formar a otros. Además de ser un buen locutor es un excelente profesor. “Una vez el Señor me dijo: “lo que vayas aprendiendo, enséñalo”, y me propuse a eso, lo tengo como una norma de vida, enseño con amor y con muy buena voluntad. Quiero que la gente aprenda”.

Por eso en la revista Hechos&Crónicas, nuestros lectores pueden encontrar desde hace cuatro meses, unos interesantes artículos sobre el manejo de la voz que enseñan a hablar bien, con “bonitura” (una palabra que se inventó Alberto para referirse a bonito). “Es importante que la gente hable claro, diga las cosas bien, no tenga dudas de nada. — ¿Y quién le puso la boca al hombre? —Le respondió el Señor—. ¿Acaso no soy yo, el Señor, quien lo hace sordo o mudo, quien le da la vista o se la quita? Anda, ponte en marcha, que yo te ayudaré a hablar y te diré lo que debas decir. Éxodo 4:11-12”.

Cuando pregunté por su nieta, su cara expresó una inmensa alegría. “¡Uh¡ eso es maravilloso, es bellísimo, imagínense: uno ama a un hijo cuando nace, lo ama verdaderamente; luego a los nietos, ahora un bisnieto o bisnieta (en mi caso). No, ¡estamos con mi esposa, enloquecidos!, en el buen sentido de la palabra, esa es la prolongación de la familia y uno tiene que amar su descendencia”.

En cuanto a los sueños que quiere ver cumplidos…“sueño con un país mejor, en orden, un país donde se amen unos a otros, que se acabe la maldad. También quiero ayudar, aconsejar a otros y orar todos los días; porque con Dios es la única forma de poder tener un buen país, una buena familia y una buena salud”.

La juventud colombiana es otro tema que tiene preocupado a Alberto actualmente. “Por favor sean cumplidos, estrictos en su trabajo, que amen lo que hacen no importa el que sea; igual hacer un surco para sembrar una mata, como hacer un edificio, cualquier profesión es bella, hay que hacer todo con amor y respeto. Por favor cumplan, yo me distinguí por ser cumplido, por llegar a tiempo, por no quedar mal con nadie, eso es fundamental”.

Una voz al servicio de Dios

Alberto Cepeda Zubieta es miembro activo de la Asociación Colombiana de Locutores (en muchas ocasiones perteneció a la junta directiva), es diácono de Casa Sobre la Roca y entrañable amigo del pastor Darío Silva-Silva, quien en muchas ocasiones visitaba su estudio de grabación con el equipo del programa Hechos&Crónicas TV.

“Una vez Margarita Giraldo me pidió que les grabara algo en mi voz y esto me llamó la atención porque no tenía nada que ver con el tema que ellos manejaban y al grabar esto me emocionó. Estoy seguro de que el pastor Darío y su equipo oraron por mí y por mi esposa porque eso nos condujo a la iglesia. El primer día que fuimos a Casa Roca fue inolvidable, el pastor hizo un sermón sobre los ‘odres viejos’ y desde ese momento seguimos al Señor”, recuerda Cepeda.

Luego de esos otros “pinitos” en programas cristianos, la voz de Alberto Cepeda, se convirtió en uno de los sellos institucionales de Casa Sobre la Roca. “Es estupendo, maravilloso, siempre quedo impactado cuando grabo. En la iglesia les gusta mi voz y las oraciones que se hacen al final del programa. Trabajar para Dios y para la iglesia me produce gran satisfacción”.

Por: Jennifer Barreto – jennifer.barreto@revistahyc.com

Fotos: Revista Hechos&Crónicas

Agradecimiento: D.A.Y. Estudio www.dayaudio.com

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