¿Borrar correos para salvar el planeta?

por María Isabel Jaramillo
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Si alguien nos habla de cuidar al planeta, lo primero que se nos ocurre es reciclar, ahorrar agua, apagar luces o preferir la bicicleta por encima del carro. Incluso preferimos enviar información por correo electrónico y evitamos imprimirla para no desperdiciar papel.


Todo parece estar bien hasta que nos dicen que ¡los emails también contaminan! Así como lo lees, los correos electrónicos también producen CO2 al mantenerse almacenados en la nube.

De acuerdo con una investigación realizara por la empresa británica de suministro de energía eléctrica Ovo, diariamente son enviados 64 millones de correos innecesarios. El estudio asegura que, si cada ciudadano enviara un correo menos al día, se evitaría la emisión 23,475 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, que es el mayor impulsor del calentamiento global.

Un acto tan sencillo como borrar los correos no deseados o que ya no necesitamos, puede marcar la diferencia.

Según una encuesta mundial realizada por Statista, cada día se envían alrededor de 306.400 millones de correos electrónicos en el mundo que se almacenan en grandes centros de datos, servidores de todo el mundo que requieren de una temperatura constante, por lo que la cantidad de electricidad necesaria para su funcionamiento, calefacción y refrigeración es elevada. Esta electricidad, normalmente generada por combustibles fósiles, produce más tarde grandes cantidades de emisiones de carbono.

¿Por qué los correos electrónicos producen CO2?

Gran parte de la información a la que tenemos acceso a través de nuestros dispositivos electrónicos parece intangible y meramente virtual, la realidad es que internet no funciona como una gran nube inmaterial. Los correos, tuits, DM, o cualquier tipo de mensaje que enviamos, viajan por medio de una gran cadena de dispositivos electrónicos que consumen energía.

Con cada mensaje enviado, el módem Wi-fi que usamos envía una señal a través de cables a la red local, y desde allí a nuestra empresa de telecomunicaciones para, después, viajar a enormes centros de datos operados por los gigantes de la tecnología. Todos ellos funcionan con electricidad y hoy en día la mayoría de ella es generada por fuentes que emiten CO2.

Según datos de Ovo: “cuando enviamos un correo electrónico, se requiere energía para alimentar los centros de datos, las computadoras y dispositivos que luego envían, filtran, leen y entregan correos”.

¿Qué podemos hacer?  

  • Tener conciencia

Lo primero es tener conciencia de que los correos electrónicos también son agentes contaminantes. Muchas veces, abrimos cuentas de correo de manera innecesaria o enviamos correos que podrían evitarse con una conversación. A veces, por ejemplo, escribimos correos innecesarios a las personas con quienes estamos compartiendo el mismo espacio. Debemos comenzar a tener una “higiene” con nuestros correos y ser intencionales con lo que enviamos, recibimos y borramos.

  • Deshacernos de los recuerdos

A veces guardamos correos por años porque la información nos parece importante, porque no queremos deshacernos de ella o por puro sentimentalismo. ¡Acabemos con esto! Dejemos a un lado los recuerdos innecesarios y borremos todo lo que se pueda eliminar sin causar traumatismos. Así estaremos contribuyendo al cuidado del planeta.

  • Si es no deseado, no vale la pena

Otra manera de reducir nuestra huella contaminante es borrar constantemente los correos Spam y los no deseados. También las promociones, las notificaciones de redes sociales y las suscripciones que tenemos y jamás leemos. ¿Para qué apegarnos a correos que finalmente jamás abrimos? Si necesitamos información, vayamos directamente a la fuente y evitemos el envío masivo de correos innecesarios.

En Génesis 2:15, Dios encomendó al hombre la tarea de cuidar y cultivar la tierra, como el hogar temporal que nos regaló. Aunque hemos olvidado esa tarea y hemos caído en el desperdicio y contaminación de los recursos, aun no es demasiado tarde para contribuir de todas las maneras que nos sean posibles en la reducción de contaminación de nuestro planeta. Así podemos afectar positivamente a la humanidad y honrar a nuestro creador, dándole valor a la vida y a nuestros recursos. Eliminar o dejar de enviar un correo podría parecer poco, pero sumado a todos los esfuerzos por salvar el planeta puede hacer una gran diferencia.

Cifras

  • 64 millones de kg de CO2 podríamos ahorrar, si todos en el mundo borramos 50 correos electrónicos diarios.
  • 75 kb es el tamaño promedio de un correo electrónico. Si eliminamos 50 e-mails cada uno de nosotros, podríamos evitar que 3,75 MB de datos se almacenen en servidores de todo el mundo. Esto se traduciría en un ahorro de unos 0,12 kWh de energía y 28g de CO2.
  • 276 millones de kWh de energía se podrían ahorrar si cada usuario de correo electrónico tomara como habitual la práctica de eliminar 50 correos al día.
  • 64 millones de correos innecesarios son enviados al día.
  • 23,475 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año sería la cifra de emisiones que se evitaría, si cada ciudadano enviara un correo menos al día. El dióxido de carbono (CO2) es el mayor impulsor del calentamiento global.
  • 300.000 millones de correos se envían y reciben diariamente en el mundo.
  • 4.147 millones de usuarios de correo electrónico en el mundo.

Por: María Isabel Jaramillo – isabel.jaramillo@revistahyc.com 

Foto: Brian J. Tromp – Unsplash (Imagen usada bajo licencia Creative Commons) 

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