Amor y Misericordia Sobre la Roca

por Revista Hechos&Crónicas
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El legado del pastor Darío Silva-Silva en el ámbito social evidencian el gran amor por el prójimo que tenía el reverendo, su familia e iglesia.

Miles de niños, mujeres y personas de toda Colombia vieron transformadas sus vidas gracias a la consigna de amar y ayudar a los demás que profesaron el pastor Darío y su esposa Esther Lucía.

“Hay decisiones que terminan cambiando muchas vidas. Quiero recordar al pastor Darío Silva-Silva desde una historia muy personal: la mía. Cuando pienso en el pastor Darío, pienso en una palabra: obediencia. Él tenía una vida encaminada hacia el periodismo, el éxito humano, pero lo curioso es que Dios tenía otros planes para él. Y cuando El Señor lo llamó, Su irresistible llamado lo llevó a obedecer.

La obediencia del pastor lo condujo a dejar sus propios planes para seguir los de Dios. Y aunque él seguramente no alcanzaba a imaginarlo, esa decisión también iba a cambiar mi historia. Dios puso en su corazón sueños grandes. Uno de ellos fue Hechos y Crónicas, un programa que lleva el Evangelio a través de la televisión. Y un día, por la misericordia de Dios, mi mamá lo vio por Canal 1. A través de ese programa, mi madre conoció la Fundación M.A.S. (Misericordia, Amor y Servicio).

Otro de los sueños que Dios puso en el corazón del pastor Darío y Esther Lu: Abrir hogares para transformar las historias de niños vulnerables que necesitaban conocer a Jesús. Y aquí es donde esa historia se vuelve mi historia. La vida que comenzó en la vulnerabilidad del abandono y la orfandad, fue rescatada por Dios, a través del hogar en Medellín. Y allí conocí a Jesús.

Cuando miro hacia atrás, me doy cuenta que mi vida está llena de la obediencia y el llamado de Dios a otras personas. La obediencia del pastor Darío, de Esther Lu e incluso de mi mamá. Y Dios, en Su gracia providencial, usó a cada uno de ellos para llegar hasta mí. Jesús se reveló a mi vida y Su irresistible amor me llevó a obedecerlo, seguirlo, amarlos profundamente y caminar por fe.

Veo el pasado y no puedo evitar pensar en la bondad de Dios. Él utilizó al pastor Darío para llevar a cabo su obra. Por Su gracia, Casa Sobre la Roca ha sido el lugar en el que mis papás, mis hermanas, mis amigos, mi esposo, mis hijos, seres que amo y me acompañarán siempre, se encontraron con Jesús”, sostiene Faney Meneses, asesora de imagen que fue beneficiaria de la obra social de la Fundación M.A.S. desde muy niña y que actualmente vive con su esposo Elkin Escobar en Países Bajos.

Este es solo uno de los cientos de testimonios de niñas, niños y personas que fueron impactados por el gran sentido social del pastor Darío Silva-Silva.

Desde las comunidades más vulnerables hasta la ayuda en emergencias de todo tipo, fue el sentido y el objetivo con el que el pastor Darío y su esposa Esther Lucía crearon la Fundación Misericordia, Amor y Servicio.

“Aprendí lo que era tener un papá”

Johan Moreno, un joven contador y beneficiario de los internados de la Fundación M.A.S., recuerda de forma especial todo lo que Dios hizo en él a través de esta obra social: “Papá Darío, un hombre que no hizo más que darnos amor a mí y a mis hermanos. Fue un hombre que siempre nos habló con mucha sabiduría y que siempre fue un gusto saludar con un fuerte abrazo.

Hoy lo recuerdo con un poco de melancolía, porque sé que fue un gran líder. Tenía esa forma de liderar que pocas veces se ve, y él lo hizo con naturalidad, como quien no se esfuerza por ser bueno, sino que simplemente lo es.

Junto a mamá Esther Lú construyó la fundación M.A.S. y lo que allí sembraron, no se quedó en un techo y comida, sino que se convirtió en vidas transformadas al servicio de Dios. Yo soy una de ellas. Ahí crecí y aprendí lo que era tener un papá, hoy puedo decir que quien soy se lo debo en gran parte a lo que él me enseñó y me dio. Gracias, papá Darío, por el amor, por la sabiduría y por cada abrazo. Su legado sigue vivo en cada uno de los que tuvimos la fortuna de tenerlo en nuestras vidas, y seguirá vivo en la forma en que decidamos vivir lo que nos enseñó”, sostiene Moreno.

Johan hizo parte del internado para hombres de la Fundación Misericordia, Amor y Servicio desde los seis años y estuvo allí durante 14 años. Gracias a la bendición y ayuda recibida, este joven es un contador público, un hombre de valores y su vida fue transformada por el poder de Dios.

Pero más allá de este gran impacto social, quienes conocieron al pastor Darío y otros que no, siempre sostienen lo mismo: “andaba muy pendiente de sus ovejas”, “era muy generoso”, “me escuchó”, “el pastor Darío me ayudó”, “Dios los bendiga”, “es un testimonio de servicio”, “sus prédicas me ayudaron muchísimo”, “siempre buscó la forma de ayudar a los demás”, entre muchas otras citas de personas que hoy recuerdan con nostalgia cada muestra de ayuda, solidaridad, misericordia, y amor de Dios a través de la obra social y de ayuda del pastor Darío y su esposa Esther Lucía.

“La manera de mostrar nuestra fe y testimonio es sirviéndole al prójimo”

Uno de los aspectos que siempre se destacó en toda la vida del pastor Darío fue su amplio sentido de la generosidad, solidaridad y ayuda. Desde antes de conocer de Cristo, su espíritu social se vio reflejado en distintas iniciativas y apoyos a causas sociales realizado desde los medios de comunicación, desde su influencia en la vida política y periodística e incluso muchas de ellas, apoyadas con sus propios recursos.

Sin embargo, su sentido de ayuda no se quedó solo en lo económico y social. Es conocida la anécdota, cuando desde los micrófonos de una cadena radial donde trabajaba, ayudó con la guía de Dios y sus sabias palabras, a evitar que una mujer se suicidará en Bogotá.

Desde el minuto uno en que el pastor Darío y su esposa Esther Lucía crearon la iglesia Casa Sobre la Roca, decidieron destinar siempre un porcentaje de los diezmos exclusivamente para la ayuda social y para atender al más necesitado. En la actualidad “de todas las donaciones recibidas, la Iglesia aporta a la obra del M.A.S. el 15 % antes de impuestos y después del conteo”, sostiene esta iglesia.

En este sentido, Esther Lucía relata en su libro “Los Tesoros que Dios me dio” que el impacto social de la obra cristiana va más allá de lo material: “El trabajo del M.A.S. va más allá de recoger niños de las calles, alimentar viudas y dar becas a estudiantes. Es un trabajo muy minucioso y planificado que hace Casa Sobre la Roca para atender a las necesidades de la feligresía. A la iglesia llega mucha gente lastimada y herida y, entonces, el corazón es lo primero que se debe sanar, lo básico en que hay que trabajar; y así lo hacemos en coordinación con la Unidad Bíblica de Consejería”

Finalmente, el reverendo Darío Silva-Silva en entrevista en el programa “Quienes hacen a Colombia” en 1993 lo describió de la mejor manera: “Las obras sirven para mostrar la fe, pero la fe es la que salva. Las obras son un testimonio de la fe; esta última es el sol y las obras son la luz y el calor que el sol produce. La Biblia dice: la fe sin obras es muerta, en sí misma. Nosotros creemos que la mejor manera de mostrar nuestra fe y el testimonio de lo que somos y creemos es sirviéndole al prójimo. Jesús nos enseñó a ser lavadores de pies y yo creo que ese ministerio la cumple muy bien la oficina que en la iglesia dirige mi esposa”, sostuvo el reverendo acerca de este ministerio de ayuda y de misericordia que hoy deja su legado.

Fotos: Revista Hechos&Crónicas – Comunicaciones Casa Sobre la Roca – Fundación Misericordia, Amor y Servicio. 

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