Hay un tema del que vale la pena hablar: la satisfacción. Dios creó la satisfacción, no es mala. De hecho, hay cosas muy buenas que producen satisfacción. Por ejemplo, la sensación después de comer una buena carne asada.
Tenemos dentro un hambre muy peculiar que una buena carne no puede alcanzar. Nada en esta tierra la puede satisfacer. Es el área que todos tratamos de satisfacer. Lo hemos intentado con redes sociales, sexo, pornografía, comida… Y cuando pasa, nos damos cuenta de que no nos pudo satisfacer.
La pornografía, por ejemplo, está causando estragos. 8 a 11 años es la edad en la cual los niños están siendo expuestos por primera vez a la pornografía. Quiero que te imagines qué hace en el cerebro de un niño.
La estadística dice que 56 % de los divorcios son causados por la pornografía. 64 % de los hombres ven pornografía por lo menos una vez al mes. Y casi el 80 % de los jóvenes. 58 % de los usuarios de pornografía reportaron tener depresión o ansiedad. Y un estudio mostró que quienes consumen pornografía, tienen menos materia gris en su cerebro y mayor agresividad. ¡Literal, está comiendo nuestro cerebro!
Si tienes hijos chiquitos, no les des tablets ni celulares, porque oramos diciendo: “Señor, guárdale de la pornografía” y les entregamos la puerta del infierno. 82 % de las series originales de Netflix contienen desnudez, 75 % de los posts de Instagram son marcados por algún contenido sexual.
Te digo todo esto porque la estrategia que el enemigo está usando para atacar a los seres humanos es la inmoralidad sexual. ¿Por qué? Porque es la que más rápido produce satisfacción. Porque el secreto de la vida cristiana y la santidad, se trata de estar satisfechos en Cristo.
Volvamos al ejemplo de la carne asada. Imagínate que estás demasiado lleno por una rica carne asada y un amigo te ofrece papitas fritas. Es muy probable que digas que no, porque estás satisfecho. Pero si no hubieras comido, ¿qué harías? ¡Devorarte las papitas! Solo hay una diferencia: la satisfacción. En una situación estaba satisfecho y en la otra no. Por eso hay muchos cristianos que dicen: a veces caigo y a veces no.
Tú puedes ser cristiano, ir a la iglesia, ser parte de un grupo, estar en la alabanza, ser pastor, etc. y aún no estar satisfecho en Cristo. Satisfacerse en Cristo es muy distinto que practicar una religiosidad vacía. Busca que a partir de hoy tu satisfacción plena sea Cristo, porque solo en Él encuentras la satisfacción de tu alma. Hay muy buenos consejos para vencer el pecado sexual, pero si yo trato de seguir una lista y mi alma no está satisfecha en Cristo, el virus siempre estará adentro. Debo satisfacer mi alma en Cristo primero para poder huir cuando la tentación venga.

