¿Por qué debo tener actitud de servicio para ser un líder? Cuando Jesús vino a la tierra, fundó la empresa más exitosa que jamás se conoció, con 12 hombres que pudieron apartarse tres años para ver cómo vivía y cómo servía su líder y que, después de dos mil y tantos años, es la empresa más importante que se haya conocido. Y justamente, durante la creación de esa empresa, Jesús modeló el verdadero liderazgo a través del servicio.
El líder primero es siervo y se prepara para servir. Si usted quiere ser un buen líder, cuando alguien toque a puerta usted tiene que estar listo para servirle.
La vida está llena de oportunidades para servir. Muchas veces estamos esperando grandes oportunidades de lucirnos, y no sabemos que por ahí una llamada telefónica que contestemos a tiempo con la palabra correcta, una palabra de aliento en el momento oportuno, una canasta de comida que le podamos llevar a alguien, una pequeña ofrenda es la actitud de servicio que el Señor está esperando de nosotros, y es lo que puede marcar la diferencia para alguien que quiere acercarse más a Dios. No esperemos grandes oportunidades de servir, estemos preparados para cuando el Señor quiera usarnos.
¿Nunca le pasó que alguien se apareció en su vida y le dio algo que estaba usted necesitando, pero no esperaba que esa persona viniera a traérselo? Y usted dijo: “Pero, ¿qué es esto? ¿Cómo es que esta persona vino a mi vida y me tocó la puerta justo en este momento?” Si usted puede dar testimonio de esa provisión, duplíquela con otros.
A veces nos ponemos en una carrera tan grande por cumplir nuestras metas, que nos olvidamos de afinar nuestro oído para escuchar a aquel que realmente nos está diciendo: “Necesito que hoy me sirvas”. Y esto no significa dar algo necesariamente, a veces es dar tiempo, a veces es cumplirles el sueño a otros.
¿Cuántos líderes y cuántos siervos están con el corazón ardiendo por cumplirle el sueño a otra persona? ¿Por hacerla feliz? ¿Usted sabe que eso puede cambiar todo el ánimo de una congregación?
José fue prosperado a un nivel tan grande como ninguno de nosotros jamás quizás seremos prosperados, pero él se preocupó por cumplirle el sueño y cubrir las necesidades de los demás antes de subir. Resulta que hoy estamos más preocupados por subir, no importa a quién dejamos atrás. Y lo que debemos hacer es agarrar la unción del segundo, aquel que hace bien al primero.
No se quiera poner en primer lugar porque Dios lo va a bajar de una bofetada. Métase en segundo lugar porque la verdad no somos más que eso, somos segundos de Jesucristo, siempre. ¿Cuántas veces el egoísmo nos lleva a negarnos a ocupar la posición del segundo y se termina rompiendo una familia, una organización, una empresa o una congregación?
Hay gente que no tiene tiempo para escuchar a otros porque está demasiado ocupada en escucharse a sí misma. ¿Y sabe qué debemos hacer para estar atentos a lo que necesitan otros? Pensar un poco menos en lo que necesitamos nosotros mismos.
La invitación que hoy les hago es a afinar el oído a las necesidades de los demás, a estar dispuestos a servir donde Dios nos ponga y a responder siempre con una sonrisa: “hermano, estoy para servirte”.

