La transformación y madurez de Jackson Martínez

por Jennifer Barreto
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El exdelantero de la Selección Colombia habla sobre su pasado, los desafíos del mundo futbolístico, su faceta en la música cristiana y cómo su relación con Dios y su familia lo han sostenido a pesar de las adversidades.

Jackson, cuando eras adolescente no querías nada con Dios, ¿qué es lo que más recuerdas de esa época?

Mi mamá decía que yo expresaba todo el tiempo que prefería ser un delincuente antes que ir a la iglesia. Realmente no lo recuerdo, pero los que estuvieron ahí dan testimonio de eso.

¿Cómo fue lidiar con la fama en el mundo futbolístico?

Cuando te haces famoso, conoces personas famosas y te conviertes en otro para la sociedad. Entonces comienzas de repente a recibir mensajes de personas “X” que te quieren invitar a muchos lados, a viajar con todo pago y es un mundo diferente donde debes cuidarte mucho y estar firme en Dios. Algunas veces el jugador es muy abierto, amigo de todos y empieza a luchar con tentaciones. Una figura pública es atractiva para muchas cosas.

Una fuerte lesión que sufriste en 2015 durante un partido de eliminatorias contra Chile te alejó de las canchas, sin embargo, algunos medios le “echaron la culpa” a un supuesto divorcio…

Aquí tengo que ser muy claro. Esta fue una “noticia” malintencionada. Algunos medios se disculparon, otros en su arrogancia no lo hicieron, dijeron que yo había parado de jugar fútbol por drogas, mujeres y alcohol, cosa que es totalmente falsa. La razón por la que yo paré de jugar fue esa lesión que todo el mundo supo. En 2020 todavía lidiaba con la lesión, y hasta el día de hoy no juego y sigo luchando con ella.

Por otro lado, quiero aclarar que en mi hogar jamás se ha hablado de divorcio, ni siquiera de una separación momentánea, eso no ha existido por la gracia de Dios. Mi hogar es estable, en mi casa inculcamos a nuestros hijos a seguir el camino de Dios. Él ha sido bueno.

Qué puedes decir de tu esposa Tatiana Caicedo…

Mi esposa es una bendición para mi vida, es el bastón que Dios me regaló; es una mujer entregada a su hogar, a su marido, a sus hijos. Tatiana ama al Señor por sobre todas las cosas y eso es primordial para mí. Siempre ha estado ahí para apoyarme.

En 2020 tomaste la decisión de cambiar el verde de la cancha por un micrófono y cantar para Dios.

Pasé de las canchas a cantar rap. Es mi esencia, mi fuerte, donde puedo escribir y redactar mejor que en otros géneros. El rap me permite estructurar lo que quiero decir y llevar una línea, siento que ahí es donde impacto más.

Una de tus composiciones se llama “Madurez”, ¿qué es eso para ti?

Madurez es morir a todos los deseos de la carne. Muchas veces nos excusamos en que tal cosa no es pecado, decimos: “Yo no estoy haciendo nada malo”. Hay cosas que no debemos hacer, todo aquello que nos incline a hacer lo malo nos aleja de Dios. Si algo me hace pecar, debo huir de eso.

Madurez también es dejar de quejarme. Cuando tuve la lesión, pasé por muchos  momentos de queja. Cuando me mudé con mi familia a Portugal también hubo queja porque es un lugar lleno de bulla; pero cuando pasa el tiempo, te das cuenta que ya ni te incomoda el ruido, el problema de la queja está en nosotros.

¿Y qué decir de la madurez espiritual?

La madurez espiritual nos ayuda a comprender que Dios es soberano, y cuando comprendemos eso, sabemos que en cualquier circunstancia que se presente en nuestra vida, Dios tiene el control y ante todo un propósito. Madurez espiritual es descansar en Dios, es leer Su Palabra, orar, tener contentamiento y ser agradecidos.

¿Y cómo apuntar más a la madurez?

Siendo un mejor esposo, un mejor padre, reconocer los errores, pedir perdón a mis hijos cuando los juzgo incorrectamente o cuando les hablo de una manera incorrecta. Todo esto apunta a la madurez que nos acerca más a Cristo.

Cómo compones tus canciones…

Idea que tenga, la anoto, pero hay veces que tengo tantas que ni siquiera logro grabarlas y se me pasan (risas); pero cuando voy a escribir trato de sentarme, tomarme mi tiempo, y estar seguro de ese mensaje que quiero transmitir.

Ahora háblanos de “Cuatro Trece”, la canción con la que titulas tu más reciente álbum de nueve canciones.

Esta es una canción que deja un mensaje claro: todo lo puedo en Cristo que me fortalece. En Cristo puedo vivir en abundancia, en Cristo puedo vivir en escasez, en Cristo puedo santificarme en su Palabra, en Cristo puedo confiar más en Él. Claro, no hace alusión a que en Cristo pueda alcanzar todo lo que yo quiera en este mundo, sino en alcanzar ese objetivo personal que es Jesús.

Cuando tienes la oportunidad de hacer colaborativos con otros artistas, ¿tienes algún filtro?

Sí. Cuando invito a alguien para una canción, le pido a la persona que no grabe el verso, sino que me lo mande así sea por una nota de voz o por escrito.

No lo hago como una forma de superioridad porque es algo que también hago. Es mejor escuchar y analizar los versos porque después de lanzar una canción, eso queda grabado y ya no hay cómo decir no, entonces tengo mucho cuidado.

Finalmente, qué mensaje le dejas a todos los que están leyendo esta entrevista…

Les dejo Eclesiastés 7:14 que dice: Cuando te vengan buenos tiempos, disfrútalos; pero cuando te lleguen los malos, piensa que unos y otros son obra de Dios, y que nadie sabe con qué habrá de encontrarse después. Dios los bendiga.

Por: Jennifer Barreto – jennifer.barreto@revistahyc.com

Fotos: Archivo particular.

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