¿Por qué no celebramos el Día del Hombre?

por Revista Hechos&Crónicas
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¿Sabía usted que existe la celebración del Día del Hombre? ¿Y que, a falta de una, hay dos fechas para conmemorarlo? Aquí le contamos cuáles son y en qué consiste esta celebración.


De acuerdo con el sitio web destinado a esta conmemoración, International Mens Day, el Día del Hombre se creó para exaltar la labor e importancia de los hombres en la sociedad. En Colombia, por tradición, la iglesia católica celebra el 19 de marzo como día de San José, padre adoptivo de Jesús. La conmemoración se extendió y denominó Día del Hombre desde la década de 1960.

De manera internacional, el Día del Hombre se celebra el 19 de noviembre. International Mens Day, asegura que es un “festejo fundado en 1999 gracias al Dr. Jerome Teelucksingh, profesor de historia en la Universidad de las Indias Occidentales en Trinidad y Tobago, en el que se celebra el valor positivo que los hombres aportan al mundo, a sus familias y comunidades».

Thomas Oaster, profesor en la Universidad de Missouri-Kansas, se fijó como objetivo en 1992, “abordar temas de salud masculina, resaltar el rol positivo y las contribuciones que los hombres hacen a diario a la sociedad”. Sin embargo, aunque el Programa Mujeres y Cultura de Paz de la Unesco y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) apoyaron la idea, no se acordó ningún proyecto en concreto.

En 2009, el Comité de Coordinación del Derecho Internacional Humanitario validó los objetivos establecidos para el Día del Hombre, bautizándolos con el nombre de los ‘seis pilares’. Estos son:

  1. Promover modelos masculinos positivos y más normalizados.
  2. Celebrar las contribuciones del hombre a la sociedad, a la familia, al cuidado de los hijos y del medioambiente.
  3. Hacer hincapié en la salud y el bienestar de los hombres, tanto física como espiritual y emocional.
  4. Poner de relieve la discriminación contra los hombres en las actitudes y expectativas sociales.
  5. Mejorar las relaciones de género y promover la igualdad.
  6. Crear un mundo más seguro donde los hombres puedan alcanzar su potencial.

Los retos de ese día

A pesar de las iniciativas generadas, muchos hombres se quejan de que su día es completamente ignorado y pasa inadvertido, en contraste con el aclamado Día de la Mujer, ¿por qué? De acuerdo con el portal mencionado, uno de los desafíos más grandes es generar el respaldo internacional y económico y el interés general en la población mundial, como ocurre con el Día de la Mujer, respaldado por la ONU.

Sin embargo, este no es el reto principal. La salud de los hombres, (en especial la salud mental de la que hablamos en la edición #141), es uno de los temas fundamentales a tratar.

Los hombres enfrentan una serie de desafíos de salud que deben abordarse para que nuestras comunidades funcionen a su máximo potencial. La investigación actual nos dice que:

  • Los hombres tienen una tasa de suicidio tres veces mayor que las mujeres.
  • 1 de cada 3 hombres ha sido víctima de violencia doméstica.
  • Los hombres en promedio mueren 4-5 años antes que las mujeres.
  • Los hombres tienen casi el doble de probabilidades de sufrir cáncer de pulmón que las mujeres.
  • Los hombres tienen casi el doble de probabilidades de sufrir enfermedades del corazón que las mujeres.

¿Deberíamos celebrarlo?

El Día de la Mujer conmemora la lucha de las mujeres para alcanzar el respeto y desarrollo que merecen (y no tenían) dentro de la sociedad. Sin embargo, Para el pastor Carlos Ricardo Bustos, quien dirige el ministerio de Hombres de bien en la iglesia Casa Sobre la Roca Bogotá, históricamente no ha ocurrido lo mismo con los hombres y por eso tener un día para ellos no es una prioridad.

“Desde la esencia de la creación del hombre, este no tiene que parecerse a la mujer. Y lo que se ha querido hacer en esos días de… es tener el reconocimiento por parte de toda la sociedad. Eso no aplica para el hombre, pues este, de por sí, no necesita, ni debería necesitar ese reconocimiento. Por su posición dentro de la sociedad, el hombre debe tener claro que es la cabeza, el sacerdote, el proveedor. No necesita generar un espacio para que le aplaudan lo que es su deber.

Dios ya dio una identidad al hombre y necesitar que en un día le reconozcan su rol, es porque él en su identidad no tiene claro lo que realmente es. El hombre es la cabeza y para dónde va la cabeza, va el resto del cuerpo. Cuando uno mira la esencia de la creación, Dios crea al hombre (no al género humano) e inmediatamente le entrega una tarea: administrar la creación, por eso está hecho del barro. La condición que Dios establece es que el hombre debe ser fuerte, rudo, aguantar cosas y por eso lo hace del barro, a diferencia de la mujer. Dios podría haber tomado barro para crear a la mujer, pero no lo hace así, pues ella tiene una condición diferente. Eso nos habla del plan original.

El hombre tiene un papel, un plan diseñado por Dios: ser el proveedor, ser quien sale a enfrentar las batallas, a hacer las cosas. Ese es su papel como cabeza y no necesita más reconocimiento que la identidad que Dios ya le dio”.

Foto: Unsplash / Gabriele Stravinskaite (Foto usada bajo licencia Creative Commons) 

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