Ojo con el amor excesivo a las mascotas

Por Revista Hechos&Crónicas

¿Amas tanto a tu mascota que lo consideras casi como un hijo? Debes tener cuidado, pues existe una delgada línea entre el cariño y el apego excesivo hacia un animal. Si bien Dios nos regala a estos peludos para darnos amor y compañía a través de ellos, no podemos desviar nuestra atención de Él.

¿Cómo no amar a esas criaturas que nos quieren y acompañan día y noche? Ya sea perro, gato, pájaro, hámster, o cualquier otra mascota que Dios haya puesto en nuestras vidas para llenarnos de alegría y compañía. Especialmente en tiempos de pandemia, los animales se han convertido en un gran apoyo para las personas, pues según un reporte de National Geographic, muchos recurrieron a sus mascotas para sentirse más acompañados aún cuando están más tiempo en sus hogares gracias al teletrabajo.

La pandemia incluso generó que aumentara el número de adopción de mascotas, especialmente de perros, pues muchos sentían que les faltaba alguna compañía para pasar la cuarentena. Tan solo en  España, 1.297 dueños de perros y gatos indicaron que sus mascotas fueron un “apoyo fundamental” durante la pandemia. Además, las personas que normalmente eran más susceptibles a problemas de salud mental respondieron que los vínculos con su mascota se habían consolidado y manifestaron que sus mascotas “eran una fuente importante de contención emocional”.

Sin embargo, si una persona le tiene un gran cariño por su mascota puede llegar a tener un apego exagerado que se denomina “Petofilia”, un trastorno psicológico donde el amor desmedido a los animales se vuelve perjudicial.

La revista Hechos&Crónicas dialogó con Myriam Luz Vacca Sánchez, médico veterinario de Comevet, quien compartió que: “La codependencia le hace daño tanto a la persona como a la mascota porque empiezan a crear desordenes emocionales como el estrés por separación, inseguridad, temor, ansiedad permanente… No podemos confundir amor con apego y no podemos pensar que porque amamos debemos cambiar la esencia del animal. Las mascotas que ahora hacen parte de la familia son seres únicos y especiales y no los podemos humanizar. Nunca llegarán a ser como un humano, incluso la humanización de las mascotas también es considerada maltrato animal. Vemos que las están vistiendo, pintando las uñas, pintando el pelo y eso es ir en contra de la esencia de lo que es una mascota como tal”.

Darle afecto a tu mascota no es negativo; sin embargo, este fenómeno psicológico sumado con los efectos que ha generado la pandemia, termina por distorsionar la forma en que vemos y compartimos nuestro tiempo y afecto en los animales. Las mascotas también tienen emociones y pueden absorber lo que sienten sus dueños, especialmente si el dueño depende emocionalmente de ellos. “Debemos recordar que el vínculo llevado al hiper-apego hace daño a los dos seres involucrados, pero el que puede tener más consecuencias negativas es el animal”, añade la veterinaria Myriam Vacca.

Soledad y codependencia

Desafortunadamente, hay mucha soledad en las personas que están buscando esa necesidad de afecto y compañía y por eso suelen ser las más apegadas. Con las cuarentenas por el COVID-19, el sentimiento de soledad se ha agravado, pues muchos siguen aislados en sus casas, han estado alejados de sus seres queridos o simplemente, no interactúan con nadie por miedo al contagio (lea el artículo del “Síndrome de la cabaña” en nuestra edición 129). Por eso, no es de extrañar que se genere esa codependencia entre mascota-dueño y más cuando en la pandemia muchas personas adoptaron animales porque se sentían solas.

Si bien es cierto que “hay muchas mascotas que se entrenan para ser apoyo emocional y han sacado a personas de crisis muy profundas de depresión y cosas así, esto no da pie para que haya una codependencia entre uno u otro. Cuando hay estrecha relación entre ellos sin que haya una enfermedad previa donde se requiera la asistencia del animal como coterapeuta, se crean muchos problemas de ansiedad. Muchos adoptaron y vivían todo el tiempo con sus mascotas y ahora que volvieron a sus trabajos, se han visto varias situaciones incómodas porque el animal ladra y maúlla todo el tiempo cuando se queda solo y no ha aprendido a estarlo”, explica Vacca.

Nuevos dioses

“Los veterinarios estamos viendo que están cogiendo a las mascotas como dioses. Hemos visto que hay una idolatría exagerada por el perro y por el gato, sobre todo por el perro que, por su temperamento y su forma de ser, tiene una relación física más estrecha con el propietario. También hemos visto que hay personas que deciden tener una mascota como hijo y le tienen su cuarto, con su cama, con ropa, con todo y eso se sale de todo lo que uno espera que deba ser”, comenta Vacca. “Los animales son una belleza, uno se enamora de ellos porque son muy lindos, pero es el apego lo que daña la relación. No es el amor que da libertad y lo deja ser y admirar como son sino ese apego que trata de convertirlos en lo que no son”.

Si bien los animales requieren de tiempo, es necesario mantener un equilibrio del que gastamos con nuestra mascota y el tiempo que invertimos en la espiritualidad, en tener tiempo con Dios. Debemos recordar que nuestra atención debe estar solamente en Él, como menciona Éxodo 34:14. No adores a otros dioses, porque el SEÑOR es muy celoso. Su nombre es Dios celoso.

Por eso es tan importante que  hagamos una revisión interna de cómo estamos manejando nuestras emociones, de quién estamos dependiendo en los momentos difíciles. Debemos confiar en el Señor de todo corazón y no en nuestra propia inteligencia como dice Proverbios 3:5, porque, aunque sabemos que debemos cuidar y amar a los animales, también debemos cuidar nuestra relación con Dios y darle el lugar que Él merece. Cuando sentimos que nuestro corazón está vacío, es porque hemos puesto nuestra atención y anhelos en cosas temporales, mientras que, si fi jamos nuestra mirada en Dios, Él nos restaurará y nos llenará de todo el amor que necesitemos para que podamos amar correctamente a los demás (incluidas nuestras mascotas).

Por: Norma Pinzón – norma.pinzon@revistahyc.com

Foto: Glenn Han – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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