El misterio del sexo según la Biblia

por Revista Hechos&Crónicas
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¿Qué dice la Biblia sobre el sexo? Conoce 10 puntos clave donde entenderás el plan del Creador para el matrimonio.

El hombre debe cumplir su deber conyugal con su esposa e igualmente la mujer con su esposo. La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa. No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo y solo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás, por falta de dominio propio. 1 Corintios 7: 3-5.

Indudablemente, la unión sexual dentro del matrimonio es un gran misterio y un maravilloso regalo de Dios. Al definirla como un misterio me refiero a que no existe explicación lógica de la poderosa y penetrante influencia en un matrimonio y en la vida misma, porque, aunque la relación sexual se trata de un acto físico, involucra emociones, placer, unidad y compenetración total para hacer que dos personas se conviertan en un solo ser. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y los dos llegarán a ser uno solo. Genesis 2:24.

Una sola carne significa: unión sexual, concepción, intimidad espiritual y emocional, respeto, aceptación, compromiso, tolerancia, fidelidad, cuidado, transparencia, honestidad e integridad en todo. Debido a que el sexo fue hecho por Dios con el fin de reflejar su Gloria Divina, estableció en su Palabra un orden perfecto en el Antiguo Testamento y corroborado en el Nuevo Testamento por medio de Jesús y el apóstol Pablo.

10 principios para matrimonios

1 – A su imagen, Dios nos creó varón y hembra, con igualdad, valor, dignidad, e importancia. Somos diferentes para complementarnos y ser uno solo.

2 – Por diseño de Dios, el matrimonio es para un hombre y una mujer.

3 – Dios creó nuestros cuerpos anatómicamente perfectos, para que se fundan en uno solo de tal manera que podamos experimentar el máximo nivel de placer sexual como un reflejo de su gran bondad. El sexo es el regalo más preciado y nos lo dio para que lo administremos y disfrutemos únicamente con nuestro cónyuge.

4 – Dentro del matrimonio, el sexo debe practicarse de manera respetuosa (ponerse de acuerdo), que no avergüence, ni traspase los límites de nuestro cónyuge.

5 – El sexo es para el placer de la pareja dentro del matrimonio. Todo el libro de El cantar de los cantares se enfoca en el placer y la pasión marital.

6 – El sexo es para la procreación. Los hijos son la bendición que vienen como resultado del placer sexual y de una profunda conexión física y emocional.

7 – El sexo produce unidad. Una pareja fielmente casada con una vida sexual plena, están unidos en un solo ser, tanto física como químicamente por el diseño de Dios. Esta unidad abarca un apellido, vivir juntos en una sola casa, dormir en una sola cama, asistir juntos a una misma iglesia, compartir las finanzas en una sola billetera y adorar juntos al mismo Dios.

8 – El sexo brinda protección. A medida que se satisfacen frecuentemente, sin negarse el uno al otro y con libertad y aceptación, están protegiéndose de ser tentados por adulterio, pornografía, masturbación u otra clase de inmoralidad sexual.

9 – El sexo produce consuelo para el alma cansada y atribulada. Al sentir el contacto físico y placer en las caricias que conllevan a la relación sexual, se puede descargar todo el estrés y la carga emocional que afecta la salud.

En este punto es clave saber que el trastorno de la excitación sexual es un gran problema dentro del matrimonio, pero la pareja no debe rendirse ni conformarse en convivir sin sexo. Estos trastornos se pueden superar, si se comprometen a buscar solución y a desarrollar una buena comunicación, creatividad y paciencia el uno con el otro. Por otro lado, la confianza en Dios, libera la obra del Espíritu Santo para transformar los corazones, dar sabiduría y cambiar la trayectoria de la relación.

10 – El sexo fuera del matrimonio va en contra de la voluntad de Dios y todo lo que incluye homosexualidad, adulterio, bestialismo, bisexualidad, fornicación, intercambio de parejas, prostitución, incesto, violación, poligamia, poliandria, lujuria, pornografía, pedofilia, etc. La voluntad de Dios es que sean santificados; que se aparten de la inmoralidad sexual; que cada uno aprenda a controlar su propio cuerpo, entre otras cosas, así como podemos leer en 1 Tesalonicenses 4:3-7.

El sexo en el matrimonio es un misterio divino que une, protege, consuela y refleja la gloria de Dios.

Por: Doris de Barreto, licenciada en Teología y especialista en consejería en Christian Logos University.
Foto: Magnific

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