Recientes hechos de violencia y diversas denuncias han elevado las alertas frente a la vulnerabilidad y crecientes peligros de la labor de los líderes religiosos.
El 2025 no ha sido bueno para muchos pastores, sacerdotes y creyentes en distintas partes del país. Noticias de secuestros, extorsiones, atentados y afectaciones a los templos y a sus líderes han ocupado los titulares a nivel nacional e internacional generando estupor frente a lo sucedido.
Una familia de pastores asesinada en Aguachica, la destrucción de un templo por un carro bomba en el Cauca, el secuestro de un pastor en Ocaña, el asesinato de ocho líderes y creyentes de una iglesia en el Guaviare, el asalto a una iglesia pentecostal y la vandalización de una congregación evangélica en Bogotá, entre otros ataques que se han dado a conocer en el tiempo más reciente. Tres de los más recientes ataques han sido en el último mes.
Las alarmas están prendidas y más con el tiempo de elecciones aproximándose cada vez más. Los datos crecen y evidencian situaciones claras de riesgo y peligros para los guías de la fe, sus congregaciones y templos.
Según la organización cristiana Open Doors, entre el 2023 y 2025 se han registrado 36 asesinatos de líderes religiosos y 18 secuestros o desapariciones en Colombia. Tan solo en Bogotá, la Subdirección de Asuntos de Libertad Religiosa y de Conciencia informó en junio del 2025 que dos de cada 10 líderes religiosos en la capital “ha recibido amenazas por ejercer sus funciones frente a comunidades de fe”. Esta misma entidad, señaló que el 38,29 % de ellos reportó ataques intencionales contra sus lugares de culto.
Llamados a proteger la libertad religiosa
Distintas organizaciones religiosas, jurídicas y de derechos humanos han denunciado estas agresiones y se han manifestado haciendo un llamado ante el gobierno colombiano y las Naciones Unidas.
El documento titulado “Llamado conjunto a la acción por la protección a los líderes religiosos en Colombia”, firmado por la Confederación evangélica de Colombia (Cedecol), el Observatorio de Libertad Religiosa en América Latina, Denominación Alianza Cristiana y Misionera, Christian Worldwide Solidarity, Open Doors, La Fundación Visión Ágape y Christian Concern Colombia, es contundente en exponer la difícil situación de muchos pastores y siervos de Dios.
“Los firmantes expresamos nuestra profunda preocupación por la grave situación de violencia que afecta a líderes y comunidades religiosas (…) Estos crímenes constituyen graves y persistentes violaciones al derecho de la libertad religiosa o de creencias, reconocido en el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el artículo 12 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el artículo 18 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y el artículo 19 de la Constitución Política de Colombia.
Bajo estos marcos jurídicos, el Estado colombiano tiene la obligación vinculante de respetar, proteger y garantizar este derecho, lo que incluye adoptar medidas eficaces frente a actores armados no estatales”, sostiene el llamado.
Por otro lado, Christian Worldwide Solidarity, con sede en Londres y que trabaja en favor de los cristianos perseguidos en el mundo, denunció con cifras y hechos la delicada situación ante la ONU:
“En 2024 y 2025, al menos cinco pastores y líderes religiosos fueron asesinados en áreas bajo el control o la influencia de grupos armados y criminales ilegales… Los días 4 y 5 de abril (2025), ocho personas, entre ellas siete líderes de iglesias protestantes y miembros activos de la iglesia, fueron desaparecidas forzosamente y sus cuerpos fueron descubiertos en una fosa común, según confirmó un comunicado emitido por la Fiscalía General de Colombia el 1 de julio.
CSW insta a Colombia a reconocer la vulnerabilidad específica de los líderes religiosos en el país y a garantizar su acceso a los programas de protección y mecanismos de seguridad del gobierno cuando sea necesario. También instamos a la Fiscalía General a que dé prioridad a sus investigaciones sobre los asesinatos de defensores de los derechos humanos, incluidos los líderes religiosos”, sostuvo Jonathan de Leyser de CSW durante la sesión de información sobre el informe del Alto Comisionado sobre la cooperación técnica en Colombia en la ONU.
Reclutamiento infantil
Open Doors denunció a principios del 2025, que en Colombia los grupos armados ilegales estaban reclutando a menores de edad hijos de pastores y familias cristianas bajo amenazas contra su vida y la de sus familiares.
“Aunque el reclutamiento forzado afecta tanto a cristianos como a no cristianos, los pastores y líderes evangélicos advierten que los niños de familias cristianas son especialmente vulnerables. “Reclutar jóvenes de las iglesias no solo les provee mano de obra, sino que también intimida a la comunidad cristiana”, explica el pastor Salomón.
Las iglesias representan una amenaza directa para los grupos ilegales, quienes mantienen una estricta vigilancia sobre ellas para asegurarse de que sus enseñanzas no interfieran con sus operaciones. Las iglesias que denuncian el reclutamiento forzado o brindan programas de apoyo a jóvenes en riesgo —como aquellos que luchan contra la adicción o la explotación sexual— a menudo se convierten en blanco de violencia”, sostuvo la ONG internacional.

