Todas las cosas son para servir a Dios (Primera parte)

por Revista Hechos&Crónicas
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“La tragedia es morir con compromiso sin definir, con convicciones sin declarar y con servicios sin prestar”. E. Boyer.


Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio, y que había salido de Dios y a él volvía; así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. Juan 13:3-5.

Dios me ha movido a reflexionar en esta palabra porque quería escribir sobre de la vida de un líder y les iba a hablar de liderazgo, pero Él me ha mostrado la importancia del liderazgo de servicio.

Realmente, cuando vamos al Nuevo Testamento no hay ni una sola vez que se mencione la palabra “líder”, jamás. Por eso hay mucha gente que se confunde cuando se habla de liderazgo. Cuando a usted le vengan a decir: “¿Qué es esto de ser líder?” Recuerde que la respuesta es sencilla: En realidad, toda la clave de liderazgo es servicio. En la Biblia, a los líderes se les conoce como siervos.

Nosotros somos siervos, no somos líderes. No tendría ningún sentido liderar sin servir. Por eso me hice eco de esta frase, de este pensamiento de Boyer que dice: “Qué pasa si nos vamos con servicios sin prestar”. Esta historia se relata en la Biblia dos veces: una de esta manera muy explícita por el apóstol Juan y la otra en Lucas 22:24-27, donde el Señor Jesús tiene que aclarar un altercado entre sus discípulos.

Ésa es la segunda vez que el Señor declara esto con respecto al servicio, pero la frase que me llamó la atención relatada en el evangelio de Juan 13 es que en Juan 13:3 comienza diciendo algo que pareciera deslumbrarse como la razón del servicio, como la razón de lo que el Señor iba a hacer luego que está relatado en Juan 13:4-5.

Sabía Jesús que el Padre había puesto todas las cosas bajo su dominio. Juan 13:3.

Sabía Jesús que su propósito era grande, sabía Jesús que estaba cumpliendo el propósito del Padre, sabía Jesús que a pesar del sufrimiento que vendría a él, llegaría la gloria. Sabía Jesús que era grande, y porque sabía no dudó en servir.

Hermano, en el momento que usted sepa que el Señor lo llamó para algo glorioso, para algo grande; en el momento que el Señor le revele en su corazón su destino manifiesto en el reino, es en ese momento que usted sepa que es alguien importante en el reino… en ese momento tome la toalla, tome el agua y vaya a lavar pies. Ése fue el momento donde el Señor dijo: “Porque sé que vuelvo al padre, porque sé que salí del padre”. Él está declarando ahí que era todo uno con el padre, desde el comienzo que había venido a servir, a cumplir un servicio y que volvía a la gloria.

Hermanos, que la posición que ocupemos, que el saber que realmente somos importantes para el reino, para la organización o para la comunidad no nos aparten del servicio. Sigamos el ejemplo del Señor Jesús, quien se despojó del título y sabiendo quién era, fue y sirvió. Ése es el mensaje que nosotros tenemos que dar como creyentes.

Por: Esteban Fernández. Pastor y presidente del ministerio de capacitación a líderes “Nuestra Fortaleza”.

Foto: Archivo particular.

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