El poder de las palabras amables

Por Revista Hechos&Crónicas

Un “te quiero”, un “eres importante”, un “todo lo puedes lograr”, un “gracias” pueden ser de bendición para alguien. Las palabras amables son necesarias para tener una vida tranquila y feliz, y ayudan a que tengas una relación buena contigo mismo y con los demás.

La ciencia también ha demostrado que podemos mejorar nuestras vidas si aprendemos a usar bien nuestro lenguaje. El psicólogo y filósofo, Luis Castellanos, ha observado cómo se comportan las conexiones sinápticas del cerebro a partir del uso de palabras positivas y negativas y cómo esto permite a las personas crear soluciones prácticas para producir un cambio en sus vidas.

“Significa entender, apreciar y usar las palabras que formulamos de una manera efectiva y beneficiosa para mejorar la comunicación, la relación con los demás, con uno mismo, y para la toma de decisiones”, comparte Castellanos.

Por eso, la revista H&C comparte el poder de las palabras y el impacto que tienen para nuestras vidas si las usamos de manera positiva.

¿Cómo aprender a usar las palabras amables?

  1. Piensa antes de hablar.
  2. Identifica lo que quieres transmitir.
  3. Evita usar palabras negativas y despectivas.
  4. Realiza una lista de palabras motivadoras.
  5. Controla tu estado de ánimo.
  6. No juzgues, aplica la empatía.
  7. Exprésate con sinceridad, pero sin herir.

Algunos ejemplos para empezar a usar palabras amables:

  • Cálmate → ¿Cómo te ayudo?
  • Deja de llorar → Entiendo que esto es difícil para ti.
  • Shhh → ¿podrías bajar el tono de tu voz?
  • Deja de gritar → Respira profundo, luego dime qué pasó.
  • No estés triste → Está bien sentirse triste
  • Suficiente → ¿Necesitas un abrazo?
  • No te entiendo → Estoy aquí para ti.
  • ¿Por qué me está pasando esto? → ¿Qué me está enseñando esto?
  • Yo no puedo → Soy capaz.

Características y beneficios de las palabras amables

– Genera una comunicación asertiva, es decir, empática y precisa. Es muy grato dar la respuesta adecuada, y más grato aun cuando es oportuna. Proverbios 15:23.

– Ayuda a la interacción y entendimiento. Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse. Santiago 1:19.

– Cambia la perspectiva de cómo se percibe el  entorno. La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra. Proverbios 12:25.

– Construye un futuro optimista. Las palabras del sabio son placenteras, pero los labios del necio son su ruina. Eclesiastés 10:12.

– Permite enfrentar los miedos. En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto. Proverbios 18:21.

– Tiene gran influencia en la educación. Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. Efesios 4:29.

– Potencia el sistema inmune. Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo. Proverbios 16:24.

– Es de gran utilidad en momentos de conflicto. La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego. Proverbios 15:1.

– Incrementa la autoestima. El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia. Proverbios 10:6.

– Fortalece la inteligencia emocional. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno. Colosenses 4:6

– Produce proactividad y motivación. La lengua que brinda alivio es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el espíritu. Proverbios 15:4.

– Mejora las relaciones interpersonales y laborales. Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad. Proverbios 10:32.

– Eleva los niveles atencionales, memorísticos, motivacionales y creativos. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca. Lucas 6:45.

Las palabras construyen lo que somos

Las palabras que elegimos para comunicarnos, el tono de voz y las intenciones del mensaje, pueden afectar de forma positiva o negativa a las personas que nos rodean. Por eso, tener un lenguaje adecuado para referirnos a nosotros mismos y a otras personas puede ser de ayuda y mutuo crecimiento. Según Luis Castellanos, las palabras amables “forjan nuestra personalidad, nuestra memoria, nuestra capacidad de ver el mundo. Las palabras positivas nos enseñan a ver el lado favorable de ese mundo”.

Tratar al prójimo con amabilidad es imitar también a Cristo, pues Él es quien mejor utilizó las palabras amables aun cuando lo abucheaban, lo criticaban e incluso cuando lo crucificaron. Debemos aprender a ser amables como Él es amable con nosotros, escuchar como Él nos escucha y amar como Él nos ama. Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros. Juan 13:34.

Foto: Kyle Glenn – Unsplash (Foto usada bajo Licencia Creative Commons)

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