¿Qué tiene que ver Werther, Papageno y la Biblia?

por María Isabel Jaramillo
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Existe una relación profunda entre un caso de suicidio y los casos posteriores. Como si se tratara de un virus que se contagia, parecería que al ver que alguien lo pudo realizar quienes lo están contemplando, deciden imitarlo.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, cerca de 800 mil personas mueren anualmente debido al suicidio y, por cada caso, existen más de 20 intentos aproximadamente.

Aunque los suicidios están influenciados por muchos factores que van desde problemas de salud mental hasta socioeconómicos, una de las áreas de investigación sobre los factores de riesgo es la posible influencia de las historias de suicidios en el comportamiento suicida posterior.

En la literatura médica, la idea de que los informes de los medios de comunicación sobre los suicidios pueden conducir al “contagio” en la conducta, se remonta al siglo XIX. Sin embargo, el debate en sí comenzó a fines del siglo XVIII, cuando la novela de Goethe “Las desventuras del joven Werther”, publicada en 1774, fue seguida por numerosos suicidios en toda Europa.

El sociólogo francés, Émile Durkheim, publicó una obra en 1897 en la que argumentaba que, aunque algunas personas pueden ser propensas a la sugestión, la imitación no se producía con la suficiente frecuencia como para afectar las tasas de suicidio en la sociedad, por lo que prohibir a los periódicos publicar historias sobre suicidios era inútil. Este fue un grave error que se mantuvo hasta la década de 1960; solo en los últimos 60 años el efecto de las historias de los medios sobre los suicidios imitativos se ha reconocido como un problema de salud pública y se ha convertido en un tema de investigación científica.

Actualmente, a la investigación se suma el efecto de las redes sociales, que han llegado a un punto en el que no tienen filtro. Aunque las mismas redes tratan de regular su contenido, es inevitable que se filtren videos, comentarios e imágenes explícitas que los usuarios saben camuflar para que no se bajen inmediatamente. Es allí donde los síndromes de Werther y Papageno cobran vital importancia.

¿Qué es el efecto Werther?

También conocido como efecto copycat, es un fenómeno de “imitación” de suicidios. El efecto Werther, es llamado así por la novela “Las desventuras del joven Werther” del poeta, novelista, filósofo y científico alemán Johann Wolfgang von Goethe, y “representa el fenómeno de muertes imitativas tras una exposición mediática inadecuada del suicidio”.

Se produce cuando una persona, tras exponerse a noticias o información sobre suicidios, especialmente de fi guras públicas, aumenta el riesgo de intentar suicidarse. Fue acuñado por el sociólogo David Phillips en 1974. El efecto Werther destaca la importancia de la cobertura mediática responsable y la propagación de información preventiva de los suicidios para evitar su propagación.

¿Qué es el síndrome Papageno?

En contraste con el efecto Werther, el síndrome Papageno, es un fenómeno psicológico que busca prevenir los intentos de suicidio mediante la enseñanza de estrategias para afrontar las dificultades.

Se basa en la idea de que una comunicación adecuada sobre el suicidio puede evitar el contagio y salvar vidas. La información mediática juega un papel importante en este contexto, por lo que es crucial informar de manera responsable sobre el suicidio, siguiendo pautas específicas para evitar el aumento de casos. El objetivo principal es ofrecer herramientas y alternativas para lidiar con las crisis y fomentar la búsqueda de ayuda.

Su nombre es derivado del personaje Papageno de la ópera de Mozart y simboliza un efecto protector: mostrar historias de superación y alternativas de vida puede prevenir suicidios. Justamente lo que los hijos de Dios fuimos llamados a hacer.

¿Qué dice la Biblia?

Aunque la Palabra de Dios no aborda explícitamente la temática moderna de los efectos Werther o Papageno, sí nos llama a ser luz en medio de la oscuridad, no solo del pecado, sino también de la angustia. Para eso es importante conocer qué dice la Biblia sobre el valor de la vida y el consuelo:

Dios no solo nos libra de la muerte, también nos da esperanza y paz aun en medio de la crisis. Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza y él seguirá librándonos. 2 Corintios 1:10.

Continuamente encontramos pasajes en los que Dios nos brinda mensajes claros de calma y protección para que podamos sobreponernos al temor. Pero el SEÑOR dijo: —¡Quédate en paz! No temas. No vas a morir. Jueces 6:23.

La Biblia es clara con la misión de nosotros los creyentes. Como en el efecto Papageno, debemos ser portavoces del amor y la esperanza que hay en Cristo, el único que puede traer paz y descanso a un alma agobiada. ¿Por qué voy a inquietarme?

¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré. ¡Él es mi Salvador y mi Dios! Salmo 42:11.

Por eso debemos hablar. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, “El porcentaje de casos donde no se observaron síntomas, factores de riesgo o indicadores previos es muy bajo. Estos casos ciertamente son muy difíciles de evitar, pero en la mayoría de casos existen numerosos indicadores de las conductas suicidas. Por tanto, la prevención es la mayor contribución posible para ayudar a estas personas”.

¿Y cómo prevenirlo?

Una persona con ideas suicidas necesita acompañamiento, apoyo, protección… Necesita conocer o recordar la esperanza que hay Jesús. Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien predique? ¿Y cómo predicarán sin ser enviados? Así está escrito: «¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian las buenas noticias!» Romanos 10:14-15.

Así que dedícate a predicar lo que Dios ha hecho en ti. Sé un testimonio vivo de cómo Dios sana, salva y restaura. Habla de tu propósito, de tus luchas y de cómo Dios te acompaña y protege cada día. Tu vida, tu testimonio y tus palabras pueden contribuir a que un alma que batalla con ideas suicidas recupere su norte y encuentre el valor que su propia vida necesita.

Conviértete en esa persona que escucha, que brinda su apoyo y que no juzga, aunque siempre habla con la verdad. Mantén a la persona a salvo, ayúdala a establecer una conexión e identifica los síntomas: (Presencia de pensamientos, planes o actos de autolesión; alteraciones de emociones graves; desesperanza; agitación o extrema violencia; conducta poco comunicativa y/o aislamiento social).

Prepárate compartiendo las líneas de consejería de tu iglesia, las líneas de emergencia y los pasajes bíblicos necesarios para brindar esperanza a quienes luchan en medio de la desesperación.

  • Línea calma (Alcaldía de Bogotá): 01 8000 423 614.
  • Línea 106 “El poder de ser escuchado” (Secretaría de Salud).
  • Unidad Bíblica de Consejería Casa Sobre la Roca: WhatsApp 320 2750918 o 320 2750890.
Por: María Isabel Jaramillo – Isabel.jaramillo@revistahyc.com
Foto: Ali Abiyar – Unsplash

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