Jueves, 12 Marzo 2015 00:00

Tatuajes ¿Arte corporal o pecado?

Artistas, pastores, músicos, evangelistas y creyentes en el mundo llevan tatuajes, algunas personas los consideran una ofensa a Dios y para otros es arte corporal con distintos fines. Hechos&Crónicas exploró la historia del tatuaje, sus implicaciones médicas y dialogó con un pastor cristiano junto con un creyente

tatuado sobre la relación de estas marcas con la espiritualidad y sí se podría considerar un asunto de conciencia o un pecado.

La historia de los tatuajes se remonta a más de 5.000 años en distintos países y diversas sociedades. El signififi cado del tatuaje es diferente en cada cultura, como lo dio a conocer la exposición Tatoueurs, tatoués del Museo Quai Branly en París. En el Antiguo Egipto y en el Imperio Romano, los tatuajes significaban que la persona que los tenía era un esclavo. En Japón era considerado un castigo militar y miles de años después, la mafia japonesa más conocida como los Yakuza utilizaría los tatuajes como un identificador de sus miembros y posiciones dentro de su organización. En el siglo XVIII, época del código negro francés, el tatuaje era una marca impuesta a la fuerza a ladrones y prostitutas.

La historia de los tatuajes no solo deja al descubierto que estas marcas han acompañado al hombre por miles de años, sino que ha sido una práctica de ambos sexos, de diversas edades y clases socio-económicas, como lo demuestra la arqueología a través de Ötzi El hombre de los hielos, una momia neolítica descubierta en 1991 con 57 tatuajes en el cuerpo dentro de un glaciar de los Alpes de Ötztal.

¿Qué dice la Biblia acerca de los tatuajes?

Levítico 19:28 expresa: No se hagan heridas en el cuerpo por causa de los muertos, ni tatuajes en la piel. Yo soy el Señor. A nivel histórico, este pasaje tiene otro significado, como lo explica Will Graham, predicador y profesor del Centro Superior de Teología de las Asambleas de Dios (CSTAD), en una artículo sobre el tema en su perfil de Facebook: “Quiero aclarar que no creo que podamos establecer una ley de Levítico 19:28 para defender una postura anti-tatuaje. Las marcas o señales hechas en el cuerpo mencionadas en este versículo tienen que ver con el ritual pagano de dolerse o lamentarse (guardar luto), no con la moda contemporánea que vivimos hoy. Creo que el uso de este texto de Levítico puede ser una de esas ocasiones en las que tratamos de encajar la Palabra de Dios en nuestro plan preconcebido en lugar de hacer las cosas al revés. La fidelidad al contexto de la Escritura no me permite “golpear” a los artistas del tatuaje con Levítico.”

Will Honeycutt, profesor de asuntos contemporáneos y apologética de la Universidad Liberty, en Lynchburg, Virginia, explica en un artículo titulado ¿Es bíblico que un cristiano tenga tatuajes? de la revista cristiana Reach Out Columbia que “la palabra tatuaje aparece en este verso en algunas traducciones pero dicho vocablo no entró en el idioma inglés hasta finales de 1700. Esta sería la razón por la que la Biblia, traducida a principios de 1600, se acerca más a la traducción literal, diciendo: “no... marcas de impresión sobre ti”.

Estos conceptos van en línea con la explicación del pastor Mario Santa, de la Iglesia Casa Sobre la Roca, Sabana Norte, quién afirma que “algunas de estas prácticas son paganismo y adoración a dioses falsos. Cuando el Señor habla en el Antiguo Testamento a su pueblo escogido, le dice que es un pueblo diferente y la iglesia es el pueblo escogido de Dios ahora, pero definitivamente hay un cambio y por eso tenemos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento. Aunque en el Nuevo Testamento no hay prohibición expresa acerca de los tatuajes, lo que Dios dice es que mi cuerpo es templo de Espíritu Santo y que tengo que cuidarlo y eso no es exclusivamente para el área sexual. Creo que un punto tajante es cuando Jesús dice que lo que contamina al hombre es lo que sale del corazón, y lo que ve El Señor es nuestro corazón”, puntualiza Santa.

El riesgo médico del tatuaje

En el Nuevo Testamento, la Biblia expresa que es deber del cristiano cuidar su cuerpo. 1 de Corintios 6:19 dice; ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios. Igualmente Romanos 12: 1 dice: Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.

Los efectos secundarios de los tatuajes pueden llevar complicaciones serias para quienes los tengan, como enfermedades sistémicas que involucran a varios órganos o, incluso, a todo el cuerpo. “En el caso de los tatuajes o piercings, se han detectado diversos casos de transmisión de enfermedades como la hepatitis B o C, Sida, lepra, tuberculosis, neumonía o sepsis. También es posible que se produzcan reacciones de sensibilización tardía como granulomas (bultos pequeños) o la sarcoidosis, enfermedad de origen desconocido caracterizada por la presencia de granulomas en los órganos afectados”, explica Luis Pastor, jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional de Madrid, en un artículo de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV).

José Carlos Moreno, presidente de la AEDV, afirma que “algunos pigmentos, especialmente los rojos, azules y verdes (en los tatuajes de color), pueden contener metales que lleven a la producción de alergias por contacto”.

En las mujeres “los tatuajes a nivel lumbar podrían impedir la aplicación de anestesia epidural en un parto, pues muchos anestesistas se niegan a inyectarla por un posible riesgo de transporte de partículas a nivel raquídeo” expresa el doctor López Estebaranz, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV).

Esta organización también hace un llamado a estar muy atento con los tatuajes temporales realizados en lugares turísticos. Estos tatuajes son hechos con Henna mezclada con una sustancia conocida como parafenilendiamina, sustancia de uso industrial empleada en humanos para tintes de pelo en concentraciones bajas. Esta sustancia puede producir reacciones alérgicas graves especialmente en niños y jóvenes, quienes son los que más solicitan este tipo de tatuaje bajo el consentimiento de sus padres por tratarse de un “tatuaje temporal”.

¿Tema de conciencia o piedra de tropiezo para otros creyentes?

Christian Cruz es un joven con 14 tatuajes en su cuerpo y trabaja en un medio de comunicación cristiano y a la vez sirve en el ministerio de alabanza de su iglesia.

“A mí los tatuajes me gustan desde pequeño, a los 14 años quería hacerme el primero pero tenía una limitante que era la edad, y segundo, el concepto familiar que iba a tener sobre el asunto. Cuando cumplí la mayoría de edad, ya no había limitante en cuanto a edad o dinero, pero sí el ¿qué dirán? Entonces, empecé a hacerme tatuajes en zonas no visibles para evitar conflictos, que la gente dijera ¿Usted es cristiano y tatuado? Me tatué a los 19 años y cambió la perspectiva que tenía a los 14 años, ya no era por gusto o por moda, dice Cruz.

Con la pluralidad de creyentes en el cristianismo evangélico, el tema de los tatuajes puede o no ser muy bien recibido y hasta considerarse ofensivo por aquellos cristianos que podrían denominarse “ultra-conservadores”. Siguiendo la recomendación de un pastor, Christian sirve en el ministerio de su iglesia con ropa que le tapa los tatuajes.

“En la feligresía hay gente a la que le gustan los tatuajes y otra a la que no. A los que les gusta no van a decir nada o dirán que es muy bueno, pero gente de edad más avanzada, tiene cierto estigma con el asunto y podría decir: ‘cómo deja subir a esa persona así ’. Al generar este tipo de pensamientos, uno sin querer está haciendo que esa persona murmure, hablen mal de uno sin conocer o se cargue sin necesidad estando en la iglesia, por tal motivo y para guardar a las personas con las cuales puede haber un conflicto, mejor no los muestro; además considero que los tatuajes son algo personal como para andárselo mostrando a la gente”, puntualiza Christian.

Antes de tatuarse… ¡piénselo bien!

“Para tatuarse existen infinidad de diseños, pero pienso que si voy a tener algo permanente en la piel, pues que sea una marca que me permita acercarme a aquellos que están dentro de ese entorno y poder de alguna manera predicar a través del tatuaje. Es decir, que sea una excusa para incentivar una conversación acerca de Cristo”, señala Christian Cruz, quién aconseja a quien se vaya a tatuar que piense muy bien las motivaciones del tatuaje, el diseño y el sitio.

Luis Pastor, jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional de Madrid, cree que debemos tener en cuenta que “la moda va cambiando pero los tatuajes son para toda la vida”, debido a que más del 25% de las personas que se tatúan desean eliminar el tatuaje antes de que hayan pasado 10 años.

La Academia Americana de Dermatología recomienda a quienes deseen hacerse un tatuaje tener en cuenta estos consejos a la hora de hacerlo: pensar muy bien antes de hacerlo, acudir a un establecimiento que cumpla con todos los certificados de higiene y salubridad, exigir que la aguja sea sacada de su envoltorio en ese momento, que el tatuador utilice guantes estériles y, por supuesto, nunca intentar hacérselo uno mismo o que lo haga un amigo. En una nota publicada en su cuenta personal de Facebook, Will Graham aconseja y pide al joven creyente que se va a tatuar que se haga estas preguntas:

1. ¿Glorificará ese tatuaje a Dios?

El cristiano deberá preguntarse a sí mismo si hacerse un tatuaje puede realmente glorificar a Dios o no. ¿Cuál es el motivo real que hay detrás de hacerse un tatuaje? Aquí es donde sí podemos hacer mención del principio ético fundamental de Levítico: “No ser como las otras naciones”. La persona que se tatúa en su cuerpo, ¿lo hace para extender el Reino de Dios en el mundo o lo hace sólo para ir con el flujo de un mundo obsesionado por las apariencias superficiales, la moda o las tendencias? En la mayoría de los casos esta última mentalidad es la que prevalece. El Nuevo Testamento nos llama a no conformarnos a este mundo (Romanos 12:2).

2. ¿Qué dice tu conciencia?

Cuando Lutero se defendió en la Dieta de Worms, subrayó que él no iría en contra de la Palabra de Dios o de su conciencia. Si tu conciencia tiene algún escrúpulo con respecto al tema de los tatuajes, definitivamente no debes hacerlo. Es pecado. Todo lo que no proviene de fe, dice Pablo, es pecado. (Romanos 14:23).

3. ¿Va a ofender a otros creyentes?

Toda la epístola de 1ª Corintios gira en torno al tema del amor cruciforme (que toma la cruz como el centro). Pablo se enfrenta a diez situaciones pastorales diferentes con el mensaje radical de la cruz. El cristiano debe darse cuenta de que ya no es de su propiedad. Vive para el Señor y la iglesia. Si sospecho que un tatuaje puede alterar (perturbar o preocupar) a hombres o mujeres de Dios en mi congregación, entonces pongo mi amor por ellos antes que mis propios deseos y mantengo mi cuerpo limpio, sin tatuajes.

4. ¿Qué pensarán los no creyentes?

No sólo los cristianos deben pensar en los demás cristianos, sino en los no creyentes también. ¿Cómo van a reaccionar si me ven testificando de Cristo y también haciéndome un tatuaje? ¿No voy a ser piedra de tropiezo a ellos? ¿No van a pensar que soy un hipócrita? Después de todo, yo soy la Biblia que leen. La impresión que voy a causar, ¿crees que será beneficiosa o perjudicial?

5. ¿Se tatuaría Jesús?

Y por último, pero no menos importante, aquí está la gran pregunta que subyace bajo toda la conducta y la moral cristiana: “¿Qué haría Jesús?”, ¿de verdad crees que iría corriendo a la tienda de tatuajes para unirse a la última moda? Por alguna extraña razón, no lo creo. Si soy sincero de la mayoría de la gente “cristiana” que he conocido que se ha tatuado, no son demasiado serios en su vida espiritual. Pueden ser buenos chicos, dicen cosas buenas y son populares, pero casi todos carecen de madurez y peso espiritual. Todavía no he conocido a un guerrero de oración lleno del Espíritu Santo que me pregunte acerca de si puede o no tatuarse.

Will Graham concluye: Creo que si algún cristiano responde a estas cinco preguntas con sinceridad y oración, dudo mucho que él o ella siguiera sintiendo el deseo de hacerse un tatuaje. Es por eso que no tengo uno y nunca voy a hacérmelo. No veo cómo podría glorificar a Dios, mi conciencia estaría inquieta, no estaría tranquila al respecto. Lo sé, ofendería a muchos hermanos y hermanas en Cristo si tuviera uno, estoy seguro de que algunos creyentes que conozco se sorprenderían demasiado y estoy absolutamente convencido de que ni Jesús (ni ningún otro hombre o mujer de Dios en la Biblia) lo haría.

Por: Yesid David Bernal

Foto: Revista Hechos & Crónicas

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