Martes, 28 Marzo 2017 21:42

Tu vejez no será el fin de tu vida

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“Un hombre no envejece cuando se arruga su piel y se esparcen sus canas, sino cuando se arrugan sus sueños y sus esperanzas”. Anónimo.

Llegar a 77 abriles no significa atracar en el puerto de las esperanzas pero sí es cuando uno comienza a quejarse por el frío cuando no lo hay o calor en vez de soñar despierto con el entusiasmo incólume como las columnatas griegas de hace dos mil años. André Mauriac sostenía que el arte de envejecer es asir con fuerza y valentía las esperanzas del futuro sepultando sin lástima el pasado hechicero para atarlas a un destino sin final.

Existen ciertas condiciones y regulaciones para vivir y vivir y vivir y seguir viviendo dejando vivir a quien quiera vivir mirando pasar el tiempo que nos sobra en la vejez el cual no deberíamos desperdiciar en quejas o reclamos ni en artilugios poco sinceros.

El tiempo, ¡bendito seas, tiempo! que nos sobra en la vejez y que no deberíamos desperdiciar en el dolce far niente (en el dulce nada qué hacer) es la oportunidad para adoptar un estilo saludable de vida pero sin la rigidez de las dietas a base de ensaladas verdes, o dietas de pasto como si fuéramos caballos briosos de monta, como decía mi abuelo Santiago en el viejo Garzón.

A ello, agréguele unas buenas porciones de ejercicio ojalá matinal al aire libre y fresco, para asumir actividades que exijan concentración, como, por ejemplo, sentarse dos horas diarias en las sillas de palo de un salón de clase escolar para aprender un idioma como el metódico inglés o el suave francés o el sonoro italiano. ¿Para qué? Para seguir con vida plena y con esperanzas de aprender algo más que se nos había quedado dentro del tintero de las inutilidades.

¿Cuáles son los secretos de la vitalidad? No son muchos, pero existen en esta época cuando nos especializamos en advertir que los años no llegan solos porque vienen aparejados de frecuentes indisposiciones en salud bien sean del cuerpo o de la mente. En cuatro palabras, la pérdida porcentual de la regia vitalidad que desperdiciamos en la plena juventud. ¡Oh, juventud, divino tesoro! Se fue para no volver. ¿Recuerdan ustedes a la tenaz novelista Agatha Christie? Pues ella recomendó en una de sus novelas de suspenso cásate con un arqueólogo pues cuanto más anciana te vuelvas, más encantadora te encontrará él al volver a casa cada tarde de cada día de añoranzas. Cierto, ciertísimo.

Diego Chavarro, médico geriatra del Instituto de Envejecimiento de la Universidad Javeriana de Bogotá, sostiene que la realidad de hoy no es la misma que la de ayer ni la de mañana será igual a la de hoy. Todo cambia porque no todo es lo mismo y todo se trasmuta para que la vida no muera por inanición o parálisis muscular.

Chavarro agrega: a pesar de que tú tengas muchos años, es posible envejecer en forma apropiada o adaptarse a los cambios y a las arrugas que surgen poco a poco como un saludo diario de advertencia.

Uno puede tener enfermedades y mantenerlas controladas y, adicionalmente, hacer todo lo posible para evitar el deterioro físico y cognitivo así como los brotes de depresión, todo a través del ejercicio físico matinal durante siete días a la semana, 30 días al mes y 365 días al año, cada minuto de cada hora de cada día deben estar copados de ideas para vivir la vida a plenitud.

Médicos especializados en geriatría de la Organización Mundial de la Salud sostienen que el grupo demográfico con mayor crecimiento es el de los mayores de 60 los cuales para el año 2025 serán más de mil millones entre los siete mil quinientos millones de seres humanos deambulando hoy por nuestras calles, praderas, costas cordilleras, selvas, playas y centros comerciales como una turbamulta, cada quien con su bastón de apoyo y auricular para la sordera.

Es necesario entender a ciencia, conciencia y paciencia que más pronto de lo que suponemos, nos despediremos de la bella y alegre juventud para introducirnos en el aprendizaje más largo y difícil de la vida como es el de la edad adulta, es decir, de 65 para arriba.

No olvidemos lo que sentenció André Mauriac: el arte de envejecer es conservar alguna esperanza o, cuando menos, alguna agradable sorpresa.

Luego nadie es anciano, así un anciano haya cruzado victorioso la raya de llegada a la meta de los 60 o 70. La edad madura sobreviene cuando uno aún se cree joven porque viejos son los demás y empezamos a desconfiar de la juventud porque nosotros también fuimos jóvenes, según Shakespeare.

Surge aquí un concepto simpático de la escritora española Rocío Fernández-Ballesteros quien luego de observar lo propuesto por numerosas investigaciones especializadas en geriatría, señala que un envejecimiento exitoso se define por factores como condiciones de salud sana, funcionamiento físico óptimo, nada de ir perdiendo la memoria y silenciarnos al aparecer el entrometido el Alzheimer, alto funcionamiento cognitivo, afectos positivos, sociabilidad, compartir lo bueno, lo malo, lo bello y lo feo de nuestro entorno, contar no solo con cinco amigos sino con algunos más.

Es más importante saber con claridad lo que significa VEJÉZ ACTIVA y cómo llegar a ella. El psicólogo Francisco Gavilán en investigación publicada por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales de España, sostiene que los adultos mayores tienen en el tiempo a su mejor y abierto aliado pues durante la etapa de la vejez -que cuando llega, llega lentamente hasta completar su periplo-.

En la esfera física, lo primero es mantener la independencia a la hora de ejecutar actividades de la vida diaria como pasar a la ducha para un baño ni largo ni corto, saber escoger qué vestirse para salir a la calle, cómo tender la cama, todo lo que conduzca a fomentar el autocuidado sine qua non. Y siempre, dejar mínimo 20 a 25 minutos diarios para ejercicios físicos como caminatas rápidas, pues esta etapa de la vida es cuando empezamos a perder masa muscular, lo que a su vez lleva a la pérdida de la capacidad de reacción y simultáneamente aparece el sedentarismo.

La recomendación del médico geriatra es acudir a ejercicios cardiovasculares y practicarse una vez al año exámenes de sangre para auscultar qué pasa con el colesterol y otros factores como, en los hombres, el antígeno prostático específico y, desde luego, la glicemia. Y si usted sabe que padece apnea del sueño, es más que oportuno recurrir a los correspondientes tratamientos, posiblemente, con un neurólogo calificado. En Colombia hay varios y muy profesionales.

Quienes sufren de diabetes deberían recurrir a ejercicios de resistencia muscular con pesas y bandas elásticas por lo menos dos veces a la semana durante 30 minutos, según recomendaciones de Dilcia María Luján, jefe de consulta externa de la Asociación Colombiana de Diabetes. Si no se quiere así, entonces, recurrir a un especialista que recomienda la rutina médica apropiada para la salud de su probable deterioro humano.

Con respecto a la salud mental, la endocrinóloga Dilcia María asegura que con el avance de la edad es fácil que aparezcan cuadros de demencia o retardos en la memoria y Alzheimer. Estas enfermedades parecen inevitables pero se pueden retardar (ralentizar ciertas enfermedades).

El adulto mayor, con apenas 77 años encima, llega a creer que se le acabó el tiempo y que es hora de revisar el seguro médico para costear por si acaso algo sucede. Lo ideal lo resume Job en su libro bíblico: Disfrutó de una larga vida y murió en plena ancianidad.

Análisis por José Cádiz.

Foto:123RF

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